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Sesiones ordinarias

  • 10 septiembre 2023 /

    “Quien no trabaja que no coma” es el sabio dicho popular, cuyo origen está fundado en una de las cartas de Pablo, de manera que no es asunto de capitalismo, pues hasta el mismo Lenin, en su concepción socialista, hace uso de ella. He aquí la cita de la segunda carta a los tesalonicenses. “Si alguno no quiere trabajar que tampoco coma... Hay algunos que viven desconcertados, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo”. Aunque han pasado siglos, todavía se recuerda aquello de encerrados a pan y agua hasta llegar a un acuerdo.

    Nos puede parecer todo ello anecdótico y de tiempos idos, pero se presentaban soluciones, se ligaba el deber laboral, hoy también derecho humano, al elemento imprescindible para la supervivencia, el alimento. Como dirían en el pueblo “no comer la sopa boba”.

    La paralización prolongada en el Congreso Nacional nos hace recordar todo lo anterior, pues no se justifica el no lograr consenso o la inutilidad, hasta el momento de algún acercamiento porque las negociaciones han sido negadas y cada cual se atrinchera en sus puestos de combate. Ya ha habido en las últimas horas cambios de personajes en el oficialismo, dejando en la cuneta a quien o quienes se mostraban como obstáculos insalvables y utilizaban el poder como justificación, “el que manda, manda”.

    Habrá que esperar pronto resultados sin asustarse ni incrementar la incertidumbre, pero sin justificar la clausura de sesiones normales en el Congreso, puesto que los acercamiento y negociaciones están en un nivel y las sesiones ordinarias del Congreso en otro, de manera que no se siga incrementado la alta mora legislativa no solo grave por su número sino por el daño que se está haciendo a las instituciones que necesitan con urgencia ordenamiento jurídico.

    Total, que ahora con la tardanza en el nombramiento de las autoridades de la Fiscalía, la presidencia del Poder Legislativo aumenta la precariedad en el IHSS y en el RAP, afectando el ingreso de recursos necesarios para fortalecer las instituciones y beneficiar a los hondureños. La gran mayoría de diputados esperan la convocatoria, pero la celebración de la Independencia en septiembre y la semana morazánica en octubre crean un gran vacío.

    Como todo tiene que pasar por el embudo y en este caso es bien estrecho, aquellas iniciativas de ley demandadas por la población no solo en el campo de la salud sino también en la generación de empleo habrán de esperar porque lo primero, importante y único es la fortificación partidaria. Negociaciones, sí, sesiones ordinarias, también, para tratar leyes necesarias en el ámbito social más que político. Si no trabajan que no cobren, aunque la responsabilidad es de la directiva y no de la mayoría de los diputados, listos para acudir a sesiones.