17/05/2024
12:20 AM

Lecturas obligatorias

    A raíz del juicio seguido contra el exmandatario Juan Orlando Hernández en la ciudad de Nueva York, los testimonios de diversos testigos presentados por la Fiscalía, y el fallo del jurado, se han formulado diversos análisis, comentarios, opiniones, por parte de nuestra ciudadanía, varios de los cuales han sido recogidos por los medios masivos de comunicación, dentro y fuera del país.

    No es para menos: hasta ahora estamos empezando a comprender y valorar la magnitud, alcances y repercusiones de lo que inexorablemente le ha ocurrido a nuestra nación: un progresivo y sistemático deterioro de la institucionalidad, infiltrada por el narcotráfico y el crimen organizado, con la abierta anuencia y complicidad de los poderes del Estado, sus integrantes en distintos niveles y jerarquías, además del implacable saqueo de fondos públicos, vale decir del pago de nuestros impuestos, desviados para financiar campañas políticas y enriquecimiento ilícito de altos personajes infiltrados en altos cargos burocráticos, además de personas electas por el voto popular: alcaldes, diputados, presidentes de la república.

    Hasta ahora, de lo publicado, sea en formato impreso y/o digital, destacan tres documentos producto de investigaciones emprendidas por organizaciones de la sociedad civil, que son, simultáneamente, una denuncia y una propuesta para rectificar antes que sea ya demasiado tarde.

    Nos referimos al elaborado por el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), intitulado “Juan Orlando Hernández: la caída de un expresidente”, y el de la Red por la Equidad Democrática de Honduras (RED-H), con el título “La encrucijada democrática de Honduras”. Pronunciamiento. Ambos requieren ser distribuidos masivamente para poder comprender en detalle el daño severo causado por fuerzas del mal en contra del país que los vio nacer y de sus semejantes, manipulados, chantajeados, sobornados, asesinados, según fuera el caso.

    El Centro de Documentación de Honduras (Cedoh), por su parte, presentó el libro “El blindaje de la corrupción en Honduras”.

    Los tres aportes merecen ser, además de leídos detalladamente, comentados ya que contienen, además de análisis, cronologías, documentos, que ubican en contexto y perspectiva lo que ha estado sucediendo en las más recientes décadas en nuestro país.

    No debemos caer en el perjudicial pesimismo, debemos proceder, de manera conjunta y enérgica, a reclamar una nueva Honduras, justa, transparente, equitativa para todos y todas por igual, en la que logremos desterrar todo aquello que ha debilitado en sumo grado a nuestro hogar común.