24/06/2024
06:12 AM

Delitos ambientales e impunidad

    La titular del Poder Ejecutivo ha ordenado acciones coordinadas por partes de distintas instituciones estatales a efecto de impedir que continúe la depredación de bosques y construcción de carreteras por parte de ganaderos y narcotraficantes a lo largo y ancho del territorio nacional, incluyendo parques nacionales, medida sin duda necesaria y oportuna, si se desea evitar la total destrucción de nuestro principal recurso natural, el forestal, y la creciente desertificación del país, con impacto directo en la salud de la población, igualmente en la flora y fauna.

    En cumplimiento de tal orden, unidades de las Fuerzas Armadas, en colaboración con efectivos policiales y del ICF se han desplazado a distintos puntos de la geografía patria en que se ha detectado penetraciones en áreas de reserva, construcción de vías de acceso, plantaciones de coca y mariguana, laboratorios de procesamiento, áreas convertidas en pastizales, capturando infraganti a los autores materiales de tales ecocidios.

    En mas de una ocasión, han sido atacados por los malvivientes, con saldo de muertos y heridos entre las fuerzas de seguridad. Igualmente, las y los defensores ecologistas, sufren los embates y represalias de asesinos enviados por poderosos intereses económicos. Una larga lista de mártires ambientalistas confirma este aserto.

    Al ser llevados a los juzgados, aportando diversas pruebas de convicción, a los pocos días los jueces, lejos de ordenar su arresto les otorgan medidas sustitutivas, lo que naturalmente causa frustración entre quienes han expuesto sus vidas para proceder al arresto, en cumplimiento del deber, concluyendo que las autoridades judiciales encargadas de estos casos están coludidos con el crimen organizado, sea por haber sido previamente sobornados o por amenazas recibidas.

    En todo caso, mientras no exista total acuerdo y coordinación entre dependencias de los poderes Ejecutivo y Judicial, el resultado será el perpetuar y fortalecer la impunidad, enraizada en nuestro país desde siempre.

    Adicionalmente, debe contarse con leyes que impongan mayores sanciones a quienes atentan contra la Madre Naturaleza, tanto actores materiales como intelectuales.

    Caso contrario, la soñada “Honduras verde” se transformara, en poco tiempo, en un gigantesco desierto inhabitable, de manera irreversible. La indiferencia colectiva contribuirá a tal designio.