Agentes activos

Los maestros deben ser los agentes activos para lograr con eficacia el regreso a las actividades docentes condicionadas a las actuales situaciones precarias y de emergencia. El paso a lo nuevo, originado de la noche a la mañana por la pandemia, requiere una respuesta en que la competencia digital es la cara superficial de una exigencia ineludible cuya profundidad necesita no solo la intervención de técnicos, sino la activa participación del magisterio con su experiencia de años.

En las últimas semanas, a medida se acercan las fechas de inicio del año lectivo, el debate sobre clases presenciales o virtuales ha salido a flote, aunque es evidente, por el avance del contagio, que será el sistema virtual el que predomine en todos los niveles de la educación nacional.

Son múltiples los factores negativos que contribuyeron a las deficiencias en el aprendizaje, condicionado a una estructura con contenidos digitales que fortalezcan la plataforma virtual a la cual tengan acceso docentes, estudiantes y padres de familia, que han debido asumir un papel predominante durante el año pasado en el aprendizaje en casa.

Los desafíos son descomunales, pero los docentes han evidenciado en esos tiempos de pandemia que querer es poder y ha sido responsable ante la adversidad, que, en cifra, se concreta en 700 mil alumnos de todos los niveles que abandonaron el año lectivo. Por ello, uno de los primeros objetivos para el nuevo ciclo es atraer y reintegrar a esos miles de niños y jóvenes, víctimas de la pandemia y daños de los fenómenos naturales.

Pero también en el horizonte se halla lograr una total cobertura, lo cual puede considerarse utopía, pero habrá que aspirar a lo máximo para conseguir, por lo menos, aumentar la matrícula, que significará un paso positivo en la calidad con el fortalecimiento del aprendizaje.

En estas primeras semanas del año se multiplican las interrogantes con cada iniciativa, pero es necesario emprender desde el primer día de incorporación de los maestros a sus labores la capacitación, el avance en la nueva ruta pedagógica que integre la tecnología y no relegue la experiencia en las aulas, no sea que el desánimo invite a mentores a aferrarse a las antiguas y tradicionales prácticas pedagógicas.

Habrá que escuchar la sabiduría popular, “despacio que llevo prisa”, para evitar el fracaso y no precipitar a las generaciones jóvenes y con ellas al país a una década perdida, para lo cual la solución a los problemas de la enseñanza debe salir de los profesionales de la educación, lo demás luz en el túnel, no solución de los problemas.