Gratitud a quien la merece

Aquello de primera línea, como quien dice los que ponen el pecho a las balas, va quedando en alabanza y reconocimiento de los ciudadanos; pero la burocracia y el “insensible” presupuesto miran hacia otros lados, también con necesidades, pero no de tanta urgencia. En un 25% crece el contagio en personal de Salud es titular en LA PRENSA, cuyas páginas presentan el malestar y disgusto del sector que no es “por capricho”, sino derivación de los riesgos en la atención a los contagiados.

La asociación de profesionales de Enfermería contaba 54 casos positivos entre médicos, enfermeras, radiólogos y personal hospitalario de apoyo. Su riesgo es mayor, pues el tratamiento de los pacientes exige medidas de bioseguridad especiales, renovación de equipo protector, tiempo de descanso y reconocimiento efectivo del sacrificio personal y de la inquietud familiar, pues son muchas horas lejos de la casa.

Es muy necesario pasar definitivamente de las palabras a la acción plena en la atención a los enfermos con el respaldo y la consideración efectiva a los de primera línea como les gusta decir a bien protegidos en sus oficinas, hogares y en los viajes y visitas relámpago.

Los recursos especiales provenientes, incluso, del exterior que se presentaron en grandes cantidades fueron encauzados directa y rápidamente, en un primer momento, a la adquisición de material, equipo y, lo más extraordinario, hospitales móviles que iban a llegar, no llegan y que quizá sean instalados cuando amaine la pandemia, pues desde arriba se habla de julio.

Mientras tanto, las incapacidades de los empleados en Salud ya tienen destino, las vacaciones que se verán recortadas, según directivos de Enfermería. Si no fuese por la gravedad del asunto hasta nos haría reír o nos proporcionaría el material necesario para uno de esos memes que tanto abundan en las redes sociales. La denuncia es seria y debe ser aclarada. No se trata de “goteras”, sino de la salud y los derechos de empleados en la vanguardia, no en la reconfortante retaguardia, en término del campo militar.

Y cuando todo esto vaya aminorando, reflejo en la curva de los casos, la sociedad debe mostrar gratitud a quienes merecen el mayor agradecimiento y que la “nueva normalidad” no ahogue los sentimientos ni nos haga olvidadizos al seguir banderas y escuchar discursos de los bien resguardados en sus mansiones.