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Transparencia

Positiva la convocatoria al concurso de plazas para docentes, no sólo por su número que debiera incrementarse con rapidez, sino por su anticipación que debiera ser aprovechada para “refrescar” y completar los conocimientos, de manera que el maestro pueda evidenciar destrezas, aunque sea sobre el test, y capacidad pedagógica que diariamente desarrolle después en el aula. Todo un desafío para las nuevas generaciones y también un enorme reto para quienes tienen experiencia de participación.

En torno a estas jornadas de evaluación del 20 al 30 de noviembre hay mucho movimiento cercano a funcionarios y dirigentes magisteriales, pues no solo en el sector educativo, sino en la mayoría, por no decir todos, de los puestos y cargos públicos se requiere una “ayudadita” con beneficios para ambas partes.

Así se mueve todo el entramado de la administración pública y colaterales por mucho que se pregone la transparencia y se integre la Junta Nacional de Selección con representantes magisteriales y de la Secretaría de Educación. La experiencia cercana es más que negativa por las denuncias de los maestros aspirantes y la lucha interna de los colegios magisteriales a la espera de aumentar sus afiliados. También de los funcionarios llegan las presiones, pues como enseña la sabiduría popular, “el que tiene padrino se bautiza” y entre nosotros abundan quienes echen una mano porque conocen muy bien no solo las vueltas de la burocracia, sino a las personas que firman o que están muy cerca de quien firma. Innegable, pero a la espera de realizada la evaluación en tiempo y forma para que no haya obstáculos y todos los aspirantes puedan, y conocidos los resultados sean estos los que hagan posible la lista de los maestros para prebásica, básica y media con nombramiento y permanencia no por contrato. En los últimos años se ha hecho énfasis en el calendario escolar efectivo, con días, semanas y meses contados por la labor en los centros educativos.

La meta se ha conseguido e, incluso, superado. También las instalaciones han sido objeto de atención, pero donde es necesario aumentar y mejorar la labor es en la capacitación de los maestros, que debe ser permanente para que la pedagogía vaya de la mano con las exigencias de la sociedad, cuyos cambios, en acelerada velocidad, dejaron muy atrás a la educación.

Más maestros y profesores, pero con jornadas frecuentes de capacitación en los modernos sistemas pedagógicos, cuyo resultado se refleje en la urgente y necesaria transformación de nuestra sociedad. Concurso a la vista, que sea claramente visto para que, sin injerencias, sean identificados los mejores.