02/03/2024
02:58 AM

Prominencia y justicia

Renán Martínez

Uno de los elementos de la noticia es la prominencia, es decir que entre más relevante es el protagonista de un hecho noticioso será mayor el interés del gran auditorio por conocer sobre el asunto.

Así, por ejemplo, muchas parejas han tenido desavenencias o separaciones catastróficas, pero ningún medio de comunicación dará cobertura a un caso en particular a menos que se trate de matrimonios famosos como el de la cantante Shakira y el astro de fútbol Gerard Piqué.

Si en esto no estuviera por medio la prominencia periodística, el universo de la farándula no conocería tantos detalles sobre esta ruptura y sus consecuencias.

En el mundo se cuentan por millones las personas que sufren un cáncer. Sin embargo, solamente podremos informarnos, a través de las noticias, sobre alguno de tantos enfermos si este es el rey Carlos III de Inglaterra. Por otra parte, los psicólogos afirman que la gente se compadece más de las figuras prominentes cuando sufren, que de los ciudadanos comunes en igual situación.

Actualmente la atención de medio mundo y de Honduras en particular, está puesta en el juicio inédito que enfrentará, en la Corte sur de Nueva York, Juan Orlando Hernández, quien, aunque vista el uniforme de presidiario, mediáticamente sigue teniendo la prominencia que le dejó su desmoronado poder.

Si no fuera así, no habría tanto despliegue de información a nivel nacional e internacional, ni expectativas multitudinarias en espera del veredicto final del juicio que debió haber iniciado ayer con la elección del jurado. Pero si el ex mandatario fuese condenado, entonces pasaría a ser un recluso más dentro de una cárcel de máxima seguridad, sin mayor interés para los noticieros.

En cuanto al aspecto psicológico social hay quienes se inclinan por que haya un veredicto a favor del enjuiciado sin importarles si es o no culpable, pues no conciben que después de que él gozara su poderío, vaya a vivir el infierno de una prisión. Otros ciudadanos se despojan del sentimentalismo y esperan simplemente que la diosa Themis no se quite la venda de los ojos, como sucede en Honduras, para ver de quién se trata.

Tomando en cuenta que la justicia en Estados Unidos no es compasiva ni tiene sentimientos de rencor para quienes son sentados en el banquillo de los acusados, se espera que el fallo sea ecuánime. En ese sentido no debemos ver el proceso judicial como un espectáculo o el capítulo de una saga novelesca, sino como un evento jurídico en el que se juega el prestigio de un país, ya que si el hombre es hallado culpable, la historia registrará que Honduras llegó a convertirse en un narco estado.

Sobre cuál será el veredicto final, algunos de sus simpatizantes creen que el encausado saldrá libre y volverá a su tierra con el mismo traje con que tomó posesión. Ante esto el ex jefe de la DEA, Steve Balog contestó en una entrevista: “los niños también creen en San Nicolás”.