14/08/2022
07:06 PM

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Otra versión sobre la Academia de Nicaragua

El colega académico nicaragüense Julio Eduardo Arellano me ha escrito reaccionando al artículo crítico contra la supresión de la personalidad jurídica a la Academia Nicaragüense de la Lengua. Su versión es diferente a la que expresé en este espacio. Él está en el terreno, es nicaragüense, cercano al gobierno y, además, exdirector de la docta institución. Por ello, sus opiniones son diferentes. Sin embargo, tengo la obligación de respetarlas, sin compartirlas. Copio lo medular de sus explicaciones.

“Los distintos gobiernos de Nicaragua, financiaron las actividades de la Academia Nicaragüense de la Lengua (ANL). Esta situación duró hasta agosto de 2021. Dos millones doscientos mil córdobas anuales (equivalentes a un poco más de 62 mil dólares) recibía del presupuesto. A partir de septiembre del año pasado los desembolsos en el Ministerio de Hacienda se interrumpieron. El Departamento de Registro y Control de Asociaciones dejó de otorgar el Acta de Cumplimiento requerida por Hacienda.

Al igual que a todas las asociaciones inscritas, el MINGOB exigía a la ANL poner en orden sus papeles y actualizar sus informes financieros, objetivos que no pudo cumplir.

No fueron los casos de otras asociaciones, las cuales continúan funcionando. Por otro parte la ANL no se acogió al mandato de una nueva ley: inscribirse como Agente Extranjero. Por esta razón, sumada a la de su completo desorden administrativo, la Asamblea Nacional le anuló su personería jurídica. Tras la muerte por covid-19, el 21 de abril de 2021 de su quinto director, heredó el siguiente panorama.

La ANL había tenido durante varios años diferendos con la Dirección General de Ingresos. La tesorera nunca llegó a ejercer sus funciones. A las becarias no se les entregaban completos sus euros. Tuvo que adquirirse una computadora, pues la ANL no contaba con una y carecía de oficina propia, el director despachaba en la de su empresa familiar (su casa de habitación), cuya secretaria lo era también de la ANL. Un miembro directivo utilizaba el Facebook académico con fines partidarios. Las cuentas en moneda extranjera se hallaban congeladas. Entonces el sexto director decidió ocupar la oficina en la sede que originalmente compartía con el INCH. Ante la crisis socio política del país, uno de los miembros de número de la ANL fue interrogado por el Ministerio Público. Sin poder explicar el destino del dinero recibido por su fundación “Luisa Mercado” de la fundación “Violeta Barrios”, Sergio Ramírez decidió poner pie en polvorosa. Desde la Real Academia Española, su director protestó contra el gobierno de Nicaragua alegando represión de la libertad de pensamiento. No hubo tal cosa. A lo largo de 14 años (enero, 2007-septiembre, 2021), Ramírez Mercado publicó en el diario La Prensa, quincenalmente, artículos que, en su mayoría atacaban al gobierno.

En su reunión del 13 de septiembre de 2021, la Directiva de la ANL rechazó el comunicado que le propuse. Fue un error. Decía: “En su reunión extraordinaria de esta fecha, la Junta Directiva de la ANL acordó expresar a la opinión pública e internacional: / Que, de acuerdo con los estatutos que la han regido desde los fundacionales publicados en La Gaceta (nun.179 del 14 de agosto de 1928) hasta los vigentes difundidos en el mismo órgano oficial (núm. 136 del 22 de julio de 2014), nuestra institución ha sido concebida primordialmente “como Cuerpo Consultivo del Gobierno de Nicaragua para todo lo relativo al fomento de la literatura y a la conservación de la lengua española”. / Que, en el artículo primero de los citados estatutos vigentes, se define como “una institución con carácter apartidista” en materia política, a la que es intrínsecamente ajena; y en el artículo segundo se enumeran, entre otros, los objetivos específicos de “ velar por la lengua oficial del Estado”, “promover la aplicación de las normas oficiales de la lengua española”, “incentivar la valoración de las particularidades del español de Nicaragua como rasgos de nuestra propia identidad” y “ promocionar los estudios darianos y el conocimiento de los escritores nacionales”. / En consecuencia, no le es posible adherirse al pronunciamiento que, en relación a Sergio Ramírez, ha emitido la RAE, la cual ya fue informada de nuestra decisión y la comprendió y respetó”. Puro revanchismo. Lucha sandinista. Poco academicismo, desafortunadamente.

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