Indudablemente la Selección Nacional de Fútbol tiene hechizado al pueblo hondureño con su histórico triunfo sobre la Selección de México al propinarle una ruidosa tunda en su propio terreno, lo que la prensa deportiva internacional ha dado en llamar un “astecazo”, lo cual podría significar la eliminatoria de los egocéntricos mexicanos a participar en el próximo mundial de fútbol, que se le celebrará en Brasil en 2014, lo que a los hondureños, por contra, nos tiene soñando.
Y esto podría suceder con buen suceso, si nuestra selección continúa jugando con chispa, con alegría y sobre todo con pasión a los colores de nuestra Bandera Nacional, para que los ojos de millones de personas, en cuenta los del pueblo hondureño, que presenciarán este match mundial se posen sobre ella, jugando con los mejores del planeta.
Los seleccionados hondureños son los únicos capaces, en este momento, para poner nuestros nervios de punta, no los políticos, ellos son los únicos que con su garra catracha pueden unir a toda la hondureñidad y de hacernos sentir nuevamente orgullosos de nuestra nacionalidad.
Solo recordemos que la Selección Nacional ocupó el tercer lugar en la Copa América de 2001 que se celebró en Colombia, adonde dejó una excelente impresión de juego en equipo, como la noche del “aztecazo”, ha sido campeona de la Concacaf en 1981 y subcampeona en 1991 en la Copa Oro. Obtuvo dos títulos preolímpicos en los años 2000 y 2008, participando además en las Olimpiadas de Sídney de 2000 y Pekín en 2008, y clasificada a la Copa del Mundo en España en 1982 quedando en el primer lugar de su grupo en la fase eliminatoria.
En una sociedad como la nuestra en la cual la violencia, el crimen, la corrupción y el despilfarro de los fondos públicos son una realidad latente, solamente las brillantes jugadas de la “H” nos podrían ilusionar si siguen jugando como lo han venido haciendo hasta hoy, con la pasión que el fútbol despierta a los hondureños.
Ojalá el próximo Gobierno apoye este deporte, como el deporte rey que tanto nos ilusiona, para que nuestros niños –el futuro de la Patria- puedan mirar al mundo con los ojos maravillados con que se mira un sueño, tal como son los juegos infantiles; hagamos de este deporte la materia prima de esos sueños para que les borre a los niños sus estrecheces y los problemas referidos de nuestras vidas, para que el deporte canalice las energías de nuestra juventud y que el mundo de estos y de los niños en Honduras sea a través del deporte un reino, el de la esperanza, de la decencia y de la emoción. No la partidista como nos quieren vanamente acostumbrar.
