Cuando miente el Presidente

El presidente Donald Trump ha vuelto a mentir. Y sus mentiras podrían haber costado muchas vidas. Trump ha mentido no una, dos, tres o cuatro veces.

Ha mentido o dicho información falsa más de 20,000 veces desde que llegó a la presidencia, de acuerdo con el conteo que lleva el diario The Washington Post. Esta vez sus mentiras tienen que ver con la peor pandemia que ha sufrido el mundo en un siglo. ​En 18 entrevistas con el periodista Bob Woodward, para su libro Rage (Ira), el presidente reconoció haber minimizado el terrible impacto del coronavirus para no causar pánico.

Pero si el presidente hubiera informado a la gente antes sobre los peligros del covid-19 -y tomado medidas al respecto- se hubieran podido salvar muchas vidas. Un estudio de la Universidad de Columbia concluye que 36,000 personas no habrían muerto en EE UU si se hubieran adelantado una semana en marzo las órdenes de distanciamiento social. Pero Trump se guardó la información. ​Veamos dos de sus mentiras.


“Esta cosa es mortal”, le dijo Trump en una grabación en febrero al periodista Woodward refiriéndose al coronavirus. “Solo lo respiras en el aire y así es como se transmite…Es más mortal que la influenza”. Sin embargo, tres días más tarde, el 10 de febrero, Trump dijo en público: “Parece que en abril, esa es la teoría, cuando empiece a hacer más calor, (el virus) va a desaparecer milagrosamente”. Y unas semanas después, el 26 de febrero, dijo que “el riesgo para los estadounidenses era muy bajo”. Todo fue mentira. ​Trump también minimizó el peligro para los niños.

“Hoy y ayer han salido datos muy preocupantes”, le dijo a Woodward al 19 de marzo. “No es solo a gente mayor (que está afectando el coronavirus). A la gente joven también, a mucha gente joven”. A pesar de lo anterior, casi cinco meses después, el 5 de agosto, dijo en la cadena Fox: “Los niños son casi inmunes a esta enfermedad”. Hoy sabemos que más de medio millón de niños estadounidenses se han contagiado, según un reporte de la Academia Americana de Pediatría. ​Trump, en pocas palabras, falló. No advirtió a los estadounidenses sobre los verdaderos peligros del coronavirus e, incluso, mintió sobre el impacto de esta enfermedad en los niños. Es imposible esconder a los muertos y a los contagiados. Entonces la pregunta es ¿por qué el hombre más poderoso del mundo va a mentir sobre algo tan importante?

“Lo quería minimizar”, le dijo a Woodward en marzo. “Todavía lo quiero minimizar porque no quiero causar pánico.” Y ahora, tras la publicación de sus mentiras, Trump insiste en que hizo lo correcto. “Soy un cheerleader (animador) de este país”, dijo defendiéndose. “Yo amo a nuestro país. No quiero que la gente tenga miedo. No quiero crear pánico…Y lo hemos hecho muy bien”. ​No, en realidad lo hemos hecho muy mal.

​En EEUU ha habido más de seis millones y medio de personas contagiadas de coronavirus y alrededor de 200,000 muertes. Tiene solo el 4% de la población mundial, pero un 25% de todos los casos de covid-19 en el planeta. Y los pronósticos -antes de descubrir y distribuir una vacuna- son realmente aterradores.

​Las mentiras de Trump sobre el coronavirus serán recordadas entre las más letales de la historia moderna de EE UU. Solo comparables con las mentiras de George W. Bush antes de invadir Irak en 2003 (argumentando, falsamente, que ahí había armas de destrucción masiva). No extraña, por lo tanto, que muchos tampoco le crean a Trump cuando niega haberle llamado “perdedores” y “tontos” a soldados estadounidenses muertos en combate, como reportó la revista The Atlantic. ​
¿Cuántas vidas podrían haberse salvado si Trump hubiera dicho la verdad desde un principio sobre el coronavirus? Nunca lo sabremos. Pero este líder, que en un momento dado se declaró como un “presidente en tiempos de guerra”, mintió cuando el país más necesitaba escuchar la dolorosa verdad. ​Es posible que Trump todo lo haya hecho para tratar de asegurar su reelección. Creyó que si inventaba una burbuja, una falsa realidad, muchos estadounidenses lo iban a apoyar y a votar por él. Pero en cambio le ha dado a los electores una clara alternativa para el 3 de noviembre: ¿A quién prefieren: al presidente que mintió para no crear pánico o al otro candidato?