JOH recibió 45 años: 15 por dos delitos y 30 por el tercero
La condena tomó por sorpresa a muchos hondureños, quienes esperaban cadena perpetua. Por su parte, el expresidente Hernández expresó que en el juicio “omitieron información que tuvo que ser vital para el veredicto”.
Foto: Jane Rosenberg / Fotografías: Joseph Amaya
Hasta las afueras de la Corte de Nueva York llegó un grupo de hondureños a exigir un castigo ejemplar para el expresidente.
Por:
TEGUCIGALPA
El sonido metálico de unas esposas al caer al suelo y el ruido que hace un manojo de llaves al caminar fueron la señal de que todo estaba listo y que el expresidente Juan Orlando Hernández (JOH) entraría a la Sala 11D de la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York para escuchar su condena.
Las miradas de unos 30 hondureños que lograron ingresar a la sala se dirigieron de inmediato hacia la puerta, en espera de un momento crucial.
A las 9:00 am (hora de Honduras), dos agentes de seguridad abrieron la puerta y apareció JOH, vistiendo un traje de prisionero color verde olivo, en un pie un tenis color negro y en el otro una bota ortopédica por una lesión que arrastra desde hace unas semanas.
Lucía visiblemente avejentado y con una barba tupida y descuidada, avanzó con dificultad, apoyado en un bastón, y caminó a paso lento hasta el lugar donde esperaría su castigo.
El camino hacia su asiento fue eterno. Saludó discretamente a un par de personas, se sentó y comenzó un diálogo todavía más discreto con su abogado Renato Stabile, que aguardaba la audiencia puntualmente.
Se acomodó los lentes, revisó una y otra vez la carta que le envió al juez, recibió instrucciones de un intérprete que le dijo que al momento de rendir una declaración lo hiciera despacio.
Sobre la mesa de Hernández, un legajo de documentos -que él acomodaba y volvía a leer casi en la desesperación-, un vaso de café, un bote de agua y todas las esperanzas de recibir un castigo benevolente de la justicia de Estados Unidos.
“Todos de pie, por favor, su señoría ingresará”, irrumpió la secretaria del tribunal.
Enseguida, por otra puerta, salió el togado Kevin Castel, que portaba en sus manos el futuro y la suerte del expresidente que gobernó al país durante dos períodos consecutivos.
De entrada, Castel consultó tanto a la defensa y a la Fiscalía si existía alguna objeción en torno al documento de presentación de sentencia por ambas partes; la Fiscalía respondió que no. De su lado, el abogado defensor Renato Stabile objetó varios párrafos del documento de la Fiscalía; entre otros, fue la implicación que se le hizo a Hernández Alvarado en el crimen del narcotraficante Nery López Sanabria o Magdaleno Meza, que fue ejecutado en una cárcel de máxima seguridad en octubre de 2019.
La defensa alegó que ese extremo no fue evacuado durante el juicio y que no se presentó evidencia de su participación en el crimen.
“Creo que el asesinato estuvo relacionado con el uso de los libros de contabilidad de drogas. Pero no atribuyo ese asesinato a este acusado”, señaló Castel.
Otra objeción fue una llamada telefónica entre cabecillas de la Mara Salvatrucha (MS-13) que hablaban acerca de una conspiración de Hernández para asesinar al narcotraficante Byron Ruiz, pero la Fiscalía se opuso a las objeciones y el juez Castel las desestimó y más bien ordenó continuar con el proceso y le dijo a Hernández que pronunciara su remordimiento.
No obstante, JOH consideró que “esta es mi única oportunidad porque lo más seguro es que estaré preso de por vida”. “Reitero que soy inocente y que fui acusado de manera indebida. Omitieron información que tuvo que ser vital para el veredicto”, afirmó.
Ante ello, Castel lo llamó al orden y le expresó que “no le corresponde a usted expresar sus puntos de vista sobre el proceso. No hay ninguna moción ante mí para un nuevo juicio. Si quiere expresar remordimiento, está bien. Pero no se trata de hablar de culpabilidad o inocencia. El veredicto fue unánime. Corrompió las instituciones hondureñas para preservar su poder mediante el narcotráfico. Había libros de contabilidad de drogas con su nombre, JOH. Continúa profesando falsamente su inocencia. El juicio mostró lo que pasó”.
Al tercer llamado de atención, Hernández culminó su testimonio, apelando “al sentido común porque Estados Unidos nunca solicitó la extradición (de los traficantes) y que vinieron a testificar que yo no la había otorgado. Ellos libres y yo preso de por vida”.
A las 10:36 am hora de Honduras fue el turno de los fiscales, quienes atacaron nuevamente a Hernández y lo responsabilizaron de convertir a Honduras en un narcoestado.
“Quería dinero y poder a través de la cocaína. Quería meterles la droga por las narices a los gringos. Se merece cadena perpetua”, insistió el fiscal Jacob Gutwillig.

Sentencia
En seguida, llegó el momento más cúspide y esperado de la mañana, cuando el juez Castel comenzó a darle lectura a la sentencia.
Hizo un recorrido por los antecedentes del exmandatario, recordó los aplazamientos del juicio, la contratación de abogados públicos, las 10 huelgas de jurados, entre otros.
Dijo que el exgobernante “testificó en el juicio y fue condenado por unanimidad por tres delitos. No estás siendo condenado por corrupción o por ser bueno o mal funcionario en Honduras, eso se lo dejo al pueblo y a la justicia hondureña. Es por la conspiración en la importación de cocaína y uso de granadas. Frustró los esfuerzos para detener a los narcotraficantes; utilizó habilidades de actuación”.
Rememoró que el expresidente Porfirio “Pepe” Lobo solicitó dos millones de dólares a Alexander Ardón, quien traficaba drogas con Juan Antonio “Tony” Hernández, su hermano. Juan Orlando tomó dinero para brindar protección. Conoció a los Rivera Maradiaga, el Chapo pagó un millón de dólares, a través de Tony Hernández.
- > - Interposición de un recurso de apelación. A partir de este jueves, Hernández Alvarado y su abogado comenzarán a trabajar en un recurso de apelación, que será interpuesto en la Corte Segunda de Apelaciones de Nueva York, donde buscarán anular la condena impuesta por Kevin Castel.
- > - Créditos por buena conducta en la prisión. El expresidente puede hacer uso de este sistema que es utilizado en muchas prisiones y sistemas penitenciarios que permite a los reclusos reducir su tiempo de sentencia como recompensa por buen comportamiento durante su encarcelamiento.
- > - Participación en programas de rehabilitación. Los programas de rehabilitación abarcan una variedad de áreas que abren la posibilidad de prestar servicios comunitarios adentro de las prisiones para ser beneficiados con la reducción de las condenas impuestas por un juez federal.
Castel, durante su pronunciamiento, sacó su lado humano y aseveró que para poder establecer la sentencia contra Hernández consideró todos los elementos y documentos presentados por Stabile, la carta de su esposa, hijos, exfuncionarios, hasta la petición de la Fiscalía y todas las circunstancias de este caso.
“No me basaré en una sola cara de la moneda” y afirmó que la carta enviada por la hija Daniela Hernández “es conmovedora”, porque lo presentó como un gran padre.
Aunque “él usó el poder político como presidente del Congreso y luego presidente de la república para proteger la conspiración de los criminales”.
Señaló: “Actuaste en secretividad para poder mantener tu imagen. Tuviste acceso a información sensible para protección del transporte de la droga y proteger la conspiración, que para eso se requieren capacidades, habilidades e inteligencia bien desarrolladas”.
Afirmó que “por su puesto nadie iba a llegar a tocar la puerta de la oficina del presidente a entregarle dinero, él es demasiado inteligente. Fueron otros quienes recibieron el dinero y que se aseguraron que llegara a la campaña”.

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El togado dijo también que el expresidente Hernández era responsable de 400 toneladas de cocaína (400,000 kilogramos), cuyo valor total alcanzó 10 billones de dólares en el mercado de EUA.
Aseguró que “la sentencia es un mensaje para los educados (alto nivel académico) y de buen vestir, que su apariencia nos los defenderá de ser acusados en esta Corte”.
Mientras tanto, Hernández, escuchaba atentamente y negaba con la cabeza cada uno de los señalamientos de Castel.
“Por favor, levántese, señor Hernández; te condeno a 45 años de prisión, luego cinco años de libertad supervisada”.

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También le impuso una multa de ocho millones de dólares y le concedió el derecho a apelar y a permanecer durante 180 días recluido en la prisión de Brooklyn para preparar junto con Stabile el recurso de apelación.
El juez Castel condenó al exgobernante a 180 meses (15 años) por dos cargos y por el otro cargo recibió un castigo de 360 meses (30 años) y cinco años de libertad condicional.
Al culminar la lectura de la sentencia, los fiscales no se mostraron optimistas porque esperaban un castigo más riguroso, mientras que Hernández se limitó a decir que “soy inocente, les voy a dar más información que aquí no me dejaron compartir”.

Reducción
Una de las preguntas que más surgieron ayer entre las personas que acudieron al juicio es si JOH cumplirá la pena de 45 años de cárcel.
En la actualidad cuenta con 55 años de edad y al sumar los 45 años impuestos resultan 100 años, una edad que muy pocos ciudadanos alcanzan.
Sin embargo, al tratarse de una pena benevolente, Hernández tiene la posibilidad de servir en la prisión para reducir su castigo. El Estado de Nueva York ofrece una serie de métodos para reducir tiempo en la cárcel.
Entre otros, figura los créditos por buena conducta (GCT por sus siglas en inglés); este es un incentivo para mantener el orden y buen comportamiento en las cárceles y contribuye a reducir el tiempo que el acusado deba servir en la cárcel.
Los créditos por buena conducta también se conocen por los términos de tiempo ahorrado, tiempo por méritos, reducción de la condena, disminución de la sentencia y tiempo libre por buen comportamiento.
En algunos casos la persona acusada de un delito penal puede negociar una reducción de la pena o bien optar por una sentencia alternativa.
Asimismo, la participación en programas de rehabilitación: muchas personas acusadas de delitos vinculados a drogas, abuso de sustancias y alcohol logran una reducción de su pena o una sentencia alternativa cuando participan en programas de rehabilitación, salud mental o servicio comunitario. En Nueva York, bajo este apartado, la reducción de la condena puede llegar a ser de hasta un año.
Y crédito por custodia previa al juicio: los días que el acusado permanece en confinamiento, detención o custodia preventiva a la espera de su juicio pueden ser reducidos del tiempo que dicte la sentencia. En el caso de JOH, se reducirán de la condena los dos años y medio que ha estado en prisión.
Acciones
El abogado Stabile, por su parte, declaró que su cliente intentará revertir la condena por medio de la apelación.
“Creo que va a anular su condena. Eso es lo que está intentando hacer. Intentará revertir esta condena y, con suerte, conseguirá otro juicio y ganará el próximo”, declaró.
Sobre los años de cárcel dijo que “le pudo haber dado perpetua, pero 45 años cuando tienes 55 años es prácticamente una condena de por vida”.