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A los 88 años, doña Carmen Cobos redescubre su pasión por la pintura

La memoria a veces la traiciona, pero mantiene firme su habilidad para manejar los pinceles.

Dejó por un momento el rincón adonde pinta para luego hacer una demostración de su arte en la sala de la casa después de haber sido homenajeada en el Centro Cultural Sampedrano. Fotos: Yoseph Amaya
Dejó por un momento el rincón adonde pinta para luego hacer una demostración de su arte en la sala de la casa después de haber sido homenajeada en el Centro Cultural Sampedrano. Fotos: Yoseph Amaya

San Pedro Sula.

Llegó apoyándose en su inseparable bastón a la inauguración de la exposición de 18 pinturas, tres de las cuales eran obra suya. No imaginaba doña Carmen Cobos que ella sería la homenajeada del evento “por ser ejemplo e inspiración para todas las mujeres artistas”.

“El arte tiene rostro de mujer” es el nombre de la exposición inaugurada en el Centro Cultural Sampedrano, en la que las alumnas de la academia Estudio 7 exhiben sus cuadros, entre ellas doña Carmen.

Sus 88 años y una escoliosis que se le agravó por una caída la obligaron a sentarse en cuanto llegó a la galería Colibrí adonde se realizaban los actos. Luego tuvo que levantarse asombrada cuando fue llamada para entregarle el reconocimiento. “Sus compañeras han decidido que esta exhibición sea dedicada a usted”, le dijo la directora de la academia, Margarita Rodríguez, al entregarle un diploma y un ramo de rosas rojas.

No sabía que tenía escoliosis hasta que rodó por siete gradas y el problema de la columna se le agravó; no obstante, sus manos siguen firmes para pintar.

La desviación de su columna vertebral y su avanzada edad no han sido obstáculos para que “la viejita”, como le dicen con cariño en su casa, siga estudiando pintura y aumentando la cantidad de cuadros.

Tiene cubiertas con sus pinturas las paredes de la casa, desde la sala hasta la cocina. Como es viuda, convive en esa residencia del barrio Los Andes con su hija, su yerno, nietos y bisnietos.

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Posó, sostenida de su bastón, con la pintura la Niña afgana, basada en una fotografía que fue premiada.

A pesar de que le gustaba dibujar desde que estaba en la escuela, no se veía en el futuro como pintora. Sin embargo, se dio cuenta que tenía talento cuando en la secundaria una profesora le rechazó el dibujo de un ángel porque no creyó que fuera obra suya, debido a que parecía ser hecho por un artista profesional.

Las obras de las alumnas de Estudio7 estarán expuestas en la galería Colibrí del Centro Cultural Sampedrano durante todo octubre.

Después que se jubiló de maestra de escuela se dedicó con mayor empeño a pintar, pero fue hasta hace unos pocos años que decidió recibir clases para mejorar su técnica. Comenzó con el caricaturista Darío Banegas, con quien aprendió a reproducir obras de pintores famosos para después pintar las propias.

Se decidió por la pintura acrílica porque el óleo le causaba malestar en los ojos.

Luego Margarita Rodríguez le enseñó todo lo nuevo que ha ido saliendo en técnicas para pintar. “Ambos son excelentes maestros”, expresó doña Carmen Cobos.

Fue operada de cataratas porque llegó un momento en que no distinguía los colores, pero ahora los ve tan brillantes que ni siquiera necesita anteojos para pintar hasta miniaturas.

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También se le ve sosteniendo dos de sus cuadros inéditos.