29/05/2024
09:16 AM

Triste adiós de un ángel fugaz

Las esperanzas de una recuperación en la corta vida del pequeño Elmer se apagaron. A las cinco de la mañana los ángeles del cielo hicieron fiesta para recibir a este pequeño que vivió una situación precaria por las condiciones económicas de sus padres que le llevaron a sufrir de una desnutrición severa.

    Las esperanzas de una recuperación en la corta vida del pequeño Elmer se apagaron. A las cinco de la mañana los ángeles del cielo hicieron fiesta para recibir a este pequeño que vivió una situación precaria por las condiciones económicas de sus padres que le llevaron a sufrir de una desnutrición severa.

    La atención que este pequeño generó desde que su caso se publicó en Diario La Prensa causó conmoción y expectativas para lograr su recuperación, pero la mejoría que en sus cinco días de internamiento en el hospital Juan Manuel Gálvez de Gracias, Lempira, experimentó duró poco y su vida se extinguió.

    Dolor

    Se hacían muchos planes para dar una vida diferente a este pequeño que cautivó muchos corazones, se esperaba que en San Pedro Sula su condición mejorara pero los designios de Dios fueron diferentes y la lección que a su paso nos dejó Elmer es símbolo para que en el futuro ningún padre abandone a su suerte a sus hijos.

    A las siete de la mañana recibimos la triste noticia de su muerte, desde ese momento iniciamos las gestiones para lograr que el pequeño y sus padres regresaran a su tierra natal. La bondad de muchos hondureños hizo posible transportar desde San Pedro Sula al pequeño y luego en Gracias prepararlo para su velatorio.

    Un día antes los jóvenes del Instituto Ramón Rosa habían hecho llegar a Canal 31, en Gracias, las donaciones en ropa y juguetes para este ángel, las mismas se habían entregado a la Corresponsalía de Diario La Prensa para hacerlas llegar. Parte de la ropa donada sirvió para vestir a Elmer en su partida al cielo.

    Una pequeña caja comprada con la voluntad de un pueblo albergó su cuerpecito para después transportarlo hasta su comunidad: San Isidro, que se ubica a unos 28 kilómetros de Gracias. Recorrimos el trayecto en una carretera de tierra, cuando llegamos a San Manuel Colohete nos desviamos por el cementerio para llegar a la comunidad, donde caminamos unos dos kilómetros. En el camino todos los vecinos se unían para solidarizarse con la familia, nadie lloraba, su muerte se tornaba normal. Únicamente el tío de la madre del pequeño Elmer manifestaba tristeza por lo ocurrido. 'Era un designio de Dios, la falta de dinero de sus padres hizo que no lo llevaran a tiempo para recuperarlo, pero lo hecho, hecho está', afirmó.

    En la casita estaba lista una mesa que recibió el ataúd para su velatorio, una candela daba la luz al pequeño. Los juguetes quedaron esperando para divertir a Elmer pero él pasó a mejor vida. 'Les agradecemos a ustedes por todo el apoyo, quisieron ayudarnos pero fue muy tarde, esperen ustedes el agradecimiento de Dios', manifestó Juan Ángel Vásquez, tío del niño.

    Acciones

    La situación que se generó con el caso de Elmer Vásquez ante la desnutrición severa, insuficiencia renal y neumonía pone en alerta para vigilar la condición de muchos menores especialmente en municipios como San Manuel Colohete y Santa Cruz, Lempira, desde donde ingresan al Hospital Juan Manuel Gálvez la mayor parte de niños con grados avanzados de desnutrición.

    El caso de Elmer deja una lección por aprender, su muerte no quedará en vano, deja una moraleja para que los padres tomen mayor responsabilidad en el tratamiento de las enfermedades de sus hijos. Ahora se espera que las autoridades como el Ministerio Público puedan esclarecer porque el pequeño no recibió el tratamiento oportuno que de haberse realizado no le hubiera ocasionado la muerte.

    Su caso conmovió al país

    Después que la historia de Elmer Vásquez se publicara en Diario La Prensa, los gestos de solidaridad de pobladores tanto de Copán, San Pedro Sula y Lempira no se hicieron esperar.

    Hasta el hospital 'Juan Manuel Gálvez' llegaron ciudadanos de buen corazón y llevaron pañales, leche y ropa que necesitaba el menor. Pero su tratamiento necesitaba de mucho dinero para los medicamentos que se requerían por el proceso infeccioso que enfrentó Elmer, ante la insuficiencia renal y el nivel avanzado de desnutrición.

    Tras cinco días desde su llegada al Hospital 'Juan Manuel Gálvez', el pequeño nunca tuvo movimientos, su caso ha conmovido a todos aquéllos que conocieron su historia. Sufría de fiebres, pero las esperanzas no se perdían por salvarle la vida a este pequeño.

    Ayer a las 5 de la mañana su corazón dejó de latir, terminando así la jornada terrenal de un ángel que mereció mejor suerte.

    Abandono

    Punta del iceberg

    El caso de Elmer y otros niños que han aparecido en los medios, son apenas un mínimo porcentaje de cifra real de pequeños y grandes que sufren del mal en el país.

    Comunidades remotas

    En el departamento de Lempira, todavía hay aldeas y caseríos incomunicados, sin ningún centro de salud público, en pobreza extrema y falta de comida.

    Descanse en paz

    Igual a Migdalia

    El pequeño Elmer corrió la misma suerte del caso de Migdalia hace un año, al recibir atención médica, su cuerpo no soportó los fármacos.