ESPAÑA.
Diversos estudios han demostrado que el consumo moderado de una copa de vino durante las comidas y en el marco de una alimentación saludable, como la dieta mediterránea, podría tener un efecto protector frente a enfermedades cardiovasculares.
La uva, un alimento muy rico en fibra, potasio y azúcares, por ello se dan consejos para incluirla en nuestros platos.
La nutricionista Anabel Aragón comenta que el consumo regular de bebidas con alcohol se ha asociado a un mayor riesgo de desarrollar cáncer.
La recomendación general es no tomar bebidas alcohólicas, y en el caso de tomar regularmente bebidas de baja graduación como el vino debemos hacerlo siempre durante las comidas y en cantidades menores de 300 mililitros al día en hombres (dos copas) y 150 mililitros en mujeres (una copa).
Especial.
“Hay estudios que apuntan a que ese efecto positivo se obtiene con el consumo regular de dos a seis copas de vino por semana y que a partir de esa cantidad el efecto ya no es el mismo, pudiendo incrementar el riesgo para la salud”, señala la experta en nutrición.
Dado el riesgo asociado al consumo de alcohol siempre es conveniente consultar al médico de cabecera o profesional de la salud para que ese consumo se enmarque en una recomendación individual donde se consideren otros factores como el patrón alimentario, el tabaquismo, los medicamentos, el estado de salud o el nivel de actividad física.
Propiedades.
Desde el punto de vista nutricional, Anabel Aragón afirma que las uvas destacan por su aporte de fibra y potasio, así como por el de azúcares, que es mayor cuanto más maduro está el fruto.
El potasio es un nutriente clave para el normal funcionamiento del sistema nervioso y los músculos, aparte de contribuir a mantener la presión arterial, según expone esta experta.
Por su parte, la fibra juega un papel relevante en la motilidad intestinal, en la regulación de los niveles de grasa en sangre y en el asentamiento y selección de nuestra flora intestinal.
También destaca por su alto contenido en sustancias bioactivas, como los compuestos fenólicos, entre los que destaca el resveratrol y las antocianinas.
Estas sustancias se extraen en mayor cantidad cuando las uvas se trituran para hacer mosto o se fermentan para producir el vino.
Rico.
Anabel Aragón ofrece recomendaciones a fin de sacar el máximo partido a las uvas.
A la hora de comprar las uvas debemos asegurarnos de que su piel esté tersa, sin arrugas y que su pulpa sea firme.
| Las uvas son ideales para el postre, tanto frescas como en su versión desecada o combinadas con queso.
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Se deben conservar en la nevera porque a temperatura ambiente se empiezan a deshidratar y pueden fermentar.
No obstante, para su consumo es recomendable sacarlas un poco antes del refrigerador para poder disfrutar de su sabor y textura.
Pueden permanecer hasta diez días en la nevera y solo se deben lavar justo antes de consumirlas, ya que el exceso de humedad puede hacer que se forme moho.
Hay que cortar partes enteras del racimo y evitar quitar los granos directamente para conservarlas durante más tiempo. Un kilo de uvas tiene aproximadamente ocho raciones de entre diez y doce frutos.
También tomar en forma de jugos y batidos, aunque no abusar de estas preparaciones por su alto contenido en azúcar, por ello se recomienda limitar su consumo a un vaso pequeño al día.
Al ser una fruta muy jugosa es posible incluirla en algunos platos cocinados, como ensaladas, aperitivos y postres. Una buena combinación es el queso con uvas -“uvas y queso saben a beso”, como dice el refrán popular-, dos alimentos que potencian su sabor cuando se juntan.
Se pueden incluir también en otros platos, como en un risotto, en el pollo o en otras carnes a la cazuela, y se recomienda añadirlas cuando esté a punto de finalizar la cocción a fin de evitar que pierdan agua, dando así un toque de frescura al plato.