San Pedro Sula.
El placer de viajar hacia otros continentes puede verse ensombrecido por una trombosis venosa profunda, provocada por una larga y limitada movilidad en el avión, así como contar con varios factores de riesgo.
Óscar Villegas, angiólogo y cirujano cardiovascular, de México, comenta que esta enfermedad implica la formación de coágulos sanguíneos en las venas de las extremidades inferiores y es habitual observarla en los viajeros frecuentes.
“Aunque se le había bautizado como el síndrome de la clase turista, el verdadero problema es viajar en el asiento de la ventanilla, así que ahora se llama el síndrome del asiento de la ventanilla”, esclarece el experto.
Muévase
Mantenerse inmóvil por varias horas puede producir la aparición de la trombosis, alerta. Villegas agrega que la frecuencia de casos es más común de lo que parece, ya que por lo menos trata a un paciente por trombosis de viaje en avión cada 10 o 15 días en los meses de verano.
“Existe, es real y no hay estadísticas al respecto porque nadie se ha preocupado por saber exactamente qué porcentaje de los viajeros lo padecen, así que es difícil saber quién está en riesgo”.
El síndrome no distingue edad, aunque normalmente afecta a los viajeros frecuentes mayores de 30 años que cuentan con ciertos factores y condiciones de riesgo.
Para desarrollar un coágulo se deben conjuntar tres factores: daño endotelial, trombofilia y estasis venosa, comenta Villegas. “Si acaba de pasar por un parto o fue operado en la última semana, sobre todo si fue cirugía ortopédica como columna, cadera o rodilla, se ha visto que la incidencia de trombosis es mayor” advierte el especialista.
Sépalo
Otros factores son sobrepeso y obesidad, evento trombótico previo, insuficiencia cardiaca, en mayores de 60 años tener asma, y en mujeres, várices, propensión a inflamación de piernas, así como uso de anticonceptivos.
Los síntomas de una trombosis venosa profunda son inflamación del tobillo o la pierna y dolor en la pantorrilla. El paciente se da cuenta cuando se baja de la aeronave o incluso durante el vuelo.
La prueba de diagnóstico es un ultrasonido Doppler venoso.