Hondureña atacada por barba amarilla se ganaba la vida vendiendo pollo chuco en Choloma
Darling Hércules se ganaba la vida trabajando en un negocio de venta de pollo chuco en la aldea La Jutosa, en Choloma, Cortés
- Actualizado: 29 de junio de 2026 a las 14:38 -
Todas las mañanas, Darling Hércules llegaba al comedor Alimentos Shalon, un pequeño negocio ubicado frente a la iglesia Católica y abajo del centro comunal del sector de La Jutosa, en Choloma.
Ahí comenzaba una jornada de trabajo que conocía de memoria. Preparaba alimentos, atendía clientes y ponía el sazón que muchos vecinos identificaban como parte especial del pollo con tajadas que se vendía en el lugar.
En la comunidad era una mujer conocida y apreciada.
Quienes frecuentaban el negocio la recuerdan como una persona amable, trabajadora y siempre dispuesta a atender con una sonrisa.
Sin embargo, la rutina que durante años formó parte de su vida terminó abruptamente tras una tragedia que hoy mantiene de luto a toda La Jutosa.
Darling perdió la vida luego de ser mordida por una serpiente barba amarilla, una de las especies venenosas más peligrosas que habitan en Honduras.
La noticia se propagó rápidamente entre familiares, amigos y vecinos, quienes no podían creer que una mujer tan querida hubiera fallecido de manera tan repentina.
Más allá de su trabajo en el comedor, Darling era conocida por su dedicación a su familia.
Sus seres queridos la describen como una madre amorosa que luchaba cada día por brindar un mejor futuro a sus tres hijas.
También era considerada una esposa ejemplar y una mujer que nunca le temía al trabajo cuando se trataba de sacar adelante a su hogar.
En redes sociales comenzaron a multiplicarse los mensajes de dolor y solidaridad.
Amigos, compañeros de trabajo y vecinos compartieron fotografías y recuerdos de los momentos que vivieron junto a ella.
Muchos destacaron que siempre encontraba la manera de ayudar a quien lo necesitara y que era una persona muy querida dentro de la comunidad.
El velatorio reunió a decenas de pobladores de La Jutosa, quienes acudieron para acompañar a la familia en uno de los momentos más difíciles de sus vidas. La misma escena se repitió durante su cristiana sepultura. Familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos caminaron junto al féretro para darle el último adiós.
La tristeza era evidente entre quienes llegaron a despedirse de la mujer que durante años atendió con dedicación en el comedor Alimentos Shalon.
Hoy, en el negocio donde trabajaba, queda el recuerdo de una mujer luchadora que cada día buscaba el sustento para su familia.
Mientras tanto, tres niñas enfrentan el dolor de crecer sin la madre que trabajaba incansablemente para ellas. La muerte de Darling Hércules no solo enluta a su familia, sino también a toda una comunidad que la vio trabajar, sonreír y luchar por sus sueños hasta el último día de su vida.