"Después del retiro íbamos a ver su casa”: madre de Cinthia Hernández rompe el silencio
“Ella quedó de ir a traerme para conocer dónde vivía”, recordó entre lágrimas la madre de Cinthia Hernández, la joven hallada muerta y enterrada en una vivienda de Tegucigalpa.
- Actualizado: 01 de julio de 2026 a las 17:00 -
La muerte de Cinthia Melissa Hernández Cruz, de 18 años, ha causado consternación entre familiares, amigos y vecinos de Tegucigalpa, quienes aún intentan comprender cómo una joven llena de sueños terminó siendo encontrada sin vida y enterrada en el patio de una vivienda de la colonia La Sosa.
Mientras esperaba la entrega del cuerpo en la morgue del Ministerio Público, María Hernández, madre de la joven, recordó entre lágrimas los últimos momentos que compartió con su hija antes de que desapareciera. Según relató, ambas habían acordado reunirse después de un retiro religioso para visitar el lugar donde Cinthia residía junto a su pareja.
“Ella había quedado de irme a traer para que conociera dónde vivía. Le dije que después del retiro de la iglesia iríamos a visitarla y me respondió que sí, que pasarían por mí”, contó la madre, sin ocultar el dolor que le provoca recordar aquella conversación.
Cinthia era originaria de la colonia Villa Nueva, donde creció junto a su familia. Sin embargo, tiempo atrás había decidido independizarse y mudarse a vivir con su pareja, primero a la colonia San Miguel y posteriormente a una vivienda en la colonia La Sosa, al oriente de la capital.
Lo que parecía una etapa normal en la vida de la joven tomó un rumbo inesperado cuando el día acordado para encontrarse con su madre nunca llegó. Desde entonces, sus familiares dejaron de tener noticias de ella y comenzaron una intensa búsqueda con la esperanza de hallarla sana y salva.
María Hernández relató que al consultar por el paradero de su hija, la pareja de la joven le aseguró que ella había salido de la vivienda y que no había regresado. Según la versión brindada a la familia, el hombre incluso afirmó haber intentado comunicarse con ella sin obtener respuesta.
Los días transcurrieron sin información sobre el paradero de Cinthia, aumentando la preocupación de sus seres queridos. La incertidumbre se mantuvo durante casi una semana, mientras familiares realizaban gestiones y consultas para tratar de localizarla.
El caso dio un giro dramático cuando vecinos de la colonia La Sosa alertaron a las autoridades sobre un fuerte olor que provenía de una vivienda del sector. La denuncia movilizó a equipos policiales y forenses hasta el inmueble señalado.
Inicialmente, los agentes realizaron verificaciones en la zona; posteriormente, siguiendo los procedimientos legales correspondientes, ingresaron a la propiedad para inspeccionar el lugar y determinar el origen del olor reportado por los residentes.
Información preliminar indica que el cadáver habría permanecido varios días en el lugar. Además, las autoridades manejan como una de las hipótesis que la víctima pudo haber fallecido por asfixia, aunque serán los resultados de Medicina Forense los que determinen oficialmente la causa de muerte.
De acuerdo con información preliminar, el cadáver llevaba varios días en el lugar. Las autoridades manejan distintas líneas de investigación para esclarecer las circunstancias de la muerte, mientras Medicina Forense realiza los análisis que permitan determinar oficialmente la causa del fallecimiento.
María Hernández aseguró que su hija nunca le causó problemas graves y la describió como una muchacha noble y cariñosa. “Era rebelde como cualquier joven, pero nunca me dio motivos para desconfiar de ella. Fue una buena hija y así la voy a recordar siempre”, expresó.
Durante la madrugada posterior al hallazgo, la familia logró retirar el cuerpo de la joven de la morgue capitalina para darle sepultura. Entre el dolor y la impotencia, sus seres queridos pidieron que el caso no quede impune y que se identifique a los responsables.
Aunque exige justicia para su hija, María Hernández confesó que enfrenta esta dura prueba aferrada a su fe. “Todo se lo dejo al Señor. Que sea Dios quien se encargue. Yo no puedo hacer nada más”, dijo con la voz entrecortada, mientras se preparaba para darle el último adiós a Cinthia.