Hijo de Pablo Escobar rompe el silencio: ¿qué pasó en la Hacienda Nápoles?
Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar, reveló la verdad sobre los hipopótamos y lo que había dentro de la Hacienda Nápoles
- Actualizado: 14 de abril de 2026 a las 14:59 -
Juan Pablo Escobar, hijo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, quien hoy utiliza el nombre Sebastián Marroquín, rompió el silencio sobre su infancia en la Hacienda Nápoles y reveló detalles de su convivencia con los hipopótamos que su padre introdujo en Colombia.
En una entrevista, recordó que su niñez estuvo marcada por una combinación de privilegio y violencia. A los siete años, recibió una confesión que cambió su vida: “Yo soy un bandido y es a eso a lo que me dedico”, le dijo su padre, según relató.
Marroquín describió la Hacienda Nápoles como un “mundo mágico sin límites”, donde era cotidiano convivir con animales exóticos como jirafas, cebras, elefantes e hipopótamos dentro de un zoológico privado construido en una propiedad de tres mil hectáreas.
“Era levantarse y ver jirafas, cebras, hipopótamos, rinocerontes, elefantes...”, recordó sobre una infancia que, aunque extraordinaria, transcurría bajo la sombra del poder criminal de su padre.
Según su testimonio en Infobae, las jornadas incluían actividades de alto riesgo, como nadar con hipopótamos sin conciencia del peligro, en un entorno donde también convivían figuras ligadas a la violencia, como sicarios encargados de la seguridad.
Lo que comenzó como un capricho del capo colombiano en la década de 1980, cuando introdujo cuatro hipopótamos desde África, se ha convertido hoy en una crisis ambiental sin precedentes en Colombia.
Actualmente, se estima que la población de estos animales ha crecido a cerca de 200 ejemplares, principalmente en el río Magdalena, donde su presencia genera preocupación por el impacto en los ecosistemas y el riesgo para las comunidades.
Ante este escenario, el Gobierno de Colombia anunció un plan para aplicar la eutanasia a al menos 80 hipopótamos durante el segundo semestre de 2026, como medida para frenar su reproducción descontrolada.
Irene Vélez, ministra de Ambiente, explicó que desde 2022 la comunidad científica ha advertido la urgencia de intervenir para evitar mayores daños ambientales, mediante procedimientos que incluyen captura, sedación y aplicación de fármacos especializados.
La medida ha generado polémica entre defensores de animales, quienes proponen alternativas como la esterilización. Sin embargo, las autoridades advierten que, de no actuar, la población podría alcanzar los 1,000 ejemplares en 2035, agravando la crisis ecológica en el país.