Capturan a hermanas y las acusan de ser narcotraficantes internacionales
Operarían junto a su padre y les fueron incautadas lujosas propiedades, entre haciendas y apartamentos
- Actualizado: 03 de junio de 2026 a las 11:30 -
La Policía Federal de Brasil desarticuló una presunta red internacional de narcotráfico y lavado de dinero que operaba desde la ciudad de Uberlândia, en el estado de Minas Gerais. Entre los principales investigados figuran un hombre identificado como Mario Sergio Nunes y sus hijas Brenda da Silva Nunes, abogada, y Bruna Nunes, psicóloga.
La acción se realizó en el marco de la Operación Mens Occulta, desarrollada el martes, y está relacionada con una organización que, según las autoridades, introducía cocaína desde Paraguay hacia territorio brasileño para su posterior distribución en diferentes ciudades y estados del país.
De acuerdo con la investigación, la droga ingresaba por el estado de Mato Grosso do Sul oculta en camiones de carga y era trasladada hasta Uberlândia, donde se coordinaba su distribución.
La Policía Federal vincula a la estructura con la incautación de aproximadamente 2.9 toneladas de cocaína en 11 operaciones realizadas durante los últimos dos años.
Mario Sergio Nunes y su hija Brenda fueron capturados en un hotel de la ciudad de Uberaba mientras se ejecutaban las órdenes judiciales.
Según explicó Felipe Martín Pérez García, delegado de la Policía Federal, ambos habrían intentado abandonar la zona antes de los allanamientos.
Las autoridades señalaron que Brenda desempeñaba un papel clave dentro de la estructura criminal y era considerada la principal colaboradora de su padre. Mientras tanto, al momento de los operativos, la otra hija investigada, Bruna Nunes, era considerada prófuga. Además de las capturas, la Policía Federal realizó allanamientos relacionados con otros familiares, incluidos la esposa y los yernos de Mario Sergio Nunes.
Las pesquisas revelaron que la familia poseía un patrimonio que incluía ranchos, apartamentos, embarcaciones, motos acuáticas, caballos pura sangre, vehículos de lujo y una casa rodante valorada en aproximadamente 1.2 millones de reales (unos 215 mil dólares).
Según los investigadores, los bienes no guardaban relación con los ingresos oficialmente declarados por los implicados. La Policía Federal sospecha que el dinero obtenido del narcotráfico era ocultado mediante empresas fachada y la adquisición de activos de alto valor.
Informes de inteligencia financiera identificaron movimientos económicos por alrededor de 70 millones de reales durante los últimos cinco años, sin que existiera una justificación financiera compatible, según las autoridades.