Ante recientes sismos: prepara así tu mochila de emergencia de las 72 horas
Las emergencias no avisan. Tras recientes sismos en Venezuela y Guatemala, y ahora en Colombia, tener lista una mochila de 72 horas puede marcar la diferencia al momento de evacuar y enfrentar las primeras horas de una crisis
- Actualizado: 11 de agosto de 2026 a las 10:43 -
Una emergencia puede obligar a una familia a salir de casa en cuestión de minutos. La llamada mochila de 72 horas reúne agua, alimentos, documentos y artículos básicos para enfrentar los primeros tres días mientras llegan los cuerpos de socorro o se normalizan los servicios.
La Cruz Roja Guatemalteca y la Conred, ambos organismos de respuesta del vecino país, impulsan desde hace años la preparación de una mochila de 72 horas como herramienta de prevención. La recomendación cobra especial importancia ante terremotos, erupciones, inundaciones y otros eventos que pueden obligar a evacuar rápidamente.
La experiencia puede replicarse en Honduras, un país expuesto a huracanes, inundaciones, deslizamientos, terremotos, incendios y otras emergencias. Tener preparada una mochila no evita el desastre, pero permite responder con mayor rapidez y reducir la improvisación.
La mochila debe ser resistente, liviana, fácil de transportar y, de ser posible, impermeable. La recomendación es mantenerla siempre en un sitio accesible de la vivienda para poder tomarla rápidamente si las autoridades ordenan evacuar o existe peligro inmediato. En la foto, un socorrista tras el colapso de un edificio en Colombia.
El agua es uno de los elementos esenciales. La cantidad dependerá de la edad, condición física y necesidades de cada integrante de la familia. La provisión debe calcularse para tres días y revisarse periódicamente para garantizar que permanezca apta para consumo. En la foto, un socorrista tras el colapso de un edificio en Colombia.
La mochila debe contener alimentos no perecederos y de fácil consumo: enlatados, barras energéticas, galletas, chocolates u otros productos de larga duración. La prioridad son aquellos que puedan comerse sin electricidad, refrigeración, agua adicional o preparación complicada. En la foto, un socorrista tras el colapso de un edificio en Colombia.
Los cortes de energía son frecuentes después de una emergencia. Por eso se aconseja llevar linterna, baterías de repuesto o dispositivos de larga duración. También puede incorporarse una radio portátil para recibir instrucciones oficiales cuando fallen internet o las redes móviles. En la foto, un socorrista tras el colapso de un edificio en Colombia.
En la mochila es indispensable llevar un teléfono móvil, acompañado de cargador o batería externa. Sin embargo, durante un desastre las redes pueden saturarse o quedar fuera de servicio. Por eso es recomendable contar también con una radio y contactos importantes anotados en papel. En la foto, movilización ante el sismo de Colombia.
En cuanto a la documentación que se debe llevar, se aconseja mantener copias de documentos de identidad, partidas de nacimiento, pasaportes, licencias y otros papeles importantes, los cuales deben guardarse dentro de bolsas impermeables. Contar con estos documentos puede facilitar trámites, atención médica, alojamiento temporal o identificación durante una emergencia.
La mochila debe incluir un pequeño directorio con teléfonos de familiares, amigos y organismos de emergencia. En una situación crítica, el celular puede quedarse sin batería o dañarse, por lo que tener los números escritos puede convertirse en una herramienta esencial.
El botiquín debe contener artículos básicos para atender heridas y, especialmente, los medicamentos que la persona utiliza regularmente por prescripción médica. También pueden incluirse vendas, gasas, curitas, guantes, mascarillas y productos para limpiar pequeñas lesiones.
Un cambio de ropa interior y exterior, zapatos cómodos, jabón, cepillo y pasta dental, papel higiénico, toallas sanitarias y otros artículos personales ayudan a mantener condiciones mínimas de higiene durante una evacuación o estancia temporal fuera de la vivienda.
Después de una emergencia podrían fallar los cajeros automáticos, datáfonos, sistemas bancarios o conexiones de internet. Por ello se recomienda guardar una pequeña cantidad de dinero en efectivo, preferiblemente en billetes de baja denominación y protegido de la humedad.
Una manta, cobija ligera o sleeping bag puede ser indispensable si la familia debe permanecer en un albergue, vehículo o espacio abierto. La temperatura puede bajar durante la madrugada y una emergencia puede prolongarse más de lo esperado, especialmente tras lluvias intensas.
Una copia de las llaves de la vivienda y del vehículo puede resultar útil durante una evacuación. También se recomienda incluir un silbato para alertar a rescatistas, una navaja multiusos o herramientas básicas, siempre almacenadas de manera segura dentro del equipaje.
La mochila debe adaptarse a quien la utilizará. Niños, adultos mayores, personas con discapacidad o quienes toman medicamentos requieren artículos específicos. También deben contemplarse las necesidades de bebés y mascotas si forman parte del núcleo familiar.
La mochila debe revisarse periódicamente. Agua, alimentos, medicamentos, baterías y productos de higiene tienen fecha de vencimiento. También será necesario cambiar ropa, documentos y cantidades conforme crezcan los niños o cambien las necesidades de la familia.
El principal mensaje de la experiencia guatemalteca es sencillo: una emergencia no avisa con suficiente tiempo para comenzar a empacar. Tener lista una mochila de 72 horas transforma la prevención en una acción concreta y permite concentrarse en evacuar y proteger la vida.
La mochila no sustituye las instrucciones de los organismos de emergencia ni garantiza estar completamente a salvo. Su importancia está en reducir la vulnerabilidad durante las primeras horas de una crisis, cuando agua, alimentos, comunicación y medicamentos pueden ser difíciles de conseguir.