Los Grammy 2026 ya están en marcha y, como cada año, la maquinaria simbólica más poderosa de la industria musical vuelve a ponerse en movimiento. Más que un simple reparto de premios, los Grammy funcionan como un termómetro cultural: señalan qué sonidos han alcanzado consenso institucional, qué géneros se han infiltrado en el centro del mainstream y qué narrativas, ya sea artísticas, políticas o generacionales, dominan el relato global de la música popular.
Esta edición, marcada por el peso del rap, la consolidación del pop autoral y la apertura definitiva a escenas globales como el K-Pop o la música latina, promete ser una de las más comentadas de la década.
La ceremonia de los Premios Grammy 2026 se celebrará el domingo 1 de febrero de 2026, una fecha ya clásica en el calendario cultural estadounidense. Como es habitual, el evento tendrá lugar en pleno corazón de la temporada de premios, convirtiéndose en un escaparate no solo musical, sino también mediático y político.
Los Grammy no llegan nunca en un vacío: dialogan con el clima social del momento (todos los ojos en Minnesota, Irán, Caracas...), con debates sobre representación, género, industria y poder, y con la eterna tensión entre innovación artística y consenso comercial.
La gala tendrá lugar en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, un espacio que en los últimos años se ha consolidado como la sede simbólica de los Grammy. No es un detalle menor: Los Ángeles sigue siendo el epicentro físico y mental de la industria musical global, incluso en una era dominada por el streaming y la descentralización digital. Celebrar los Grammy aquí refuerza la idea de que, pese a TikTok, Bandcamp o SoundCloud, el poder simbólico aún se concentra en ciertos escenarios, alfombras rojas y rituales televisados.
Las nominaciones de los Grammy 2026 dibujan un mapa fascinante del presente musical. Kendrick Lamar lidera la lista con nueve nominaciones, consolidando su estatus no solo como figura clave del rap, sino como uno de los grandes autores de la música popular contemporánea. Su álbum “GNX”, nominado a Álbum del Año, representa un rap afilado, conceptual y políticamente cargado que, paradójicamente, ha logrado seducir al establishment académico de los Grammy.
Le sigue Lady Gaga, con siete nominaciones por “Mayhem”, un disco que mira hacia atrás sin nostalgia complaciente: electro-pop musculado, sentido del espectáculo y una reafirmación de su identidad como arquitecta del pop moderno. Gaga y Lamar comparten un dato revelador: ambos han sido nominados varias veces a Álbum del Año sin haberlo ganado nunca. Esa narrativa de “eterna promesa consagrada” añade tensión dramática a la gala.
Entre los nominados más destacados aparecen Bad Bunny, con seis candidaturas gracias a “Debí Tirar Más Fotos”, un álbum que mezcla reguetón con tradiciones puertorriqueñas como la plena y que refuerza la normalización del español en las categorías principales.
También destacan Sabrina Carpenter, Doechii, Tyler, The Creator, SZA, Clipse y Turnstile, prueba de que incluso el hardcore puede encontrar hueco en el radar institucional.
Un hito especialmente significativo es la presencia del K-Pop en la categoría de Canción del Año por primera vez, con temas de Rosé junto a Bruno Mars y Huntr/x. Más que una anécdota, es la confirmación de que el pop global ya no necesita traducción cultural para competir en igualdad de condiciones.
El espectáculo principal se transmitirá en vivo por CBS, a partir de las 8 pm (hora del Este), el próximo domingo 1 de febrero. Los suscriptores del plan premium de Paramount+ podrán ver por streaming los Grammy en vivo.