20/05/2024
01:51 AM

Jessie Ferraro

Sus principios morales son más fuertes que cualquier contrato artístico. Es firme en sus convicciones y fiel a sus valores

Un viaje de renovación y de crecimiento espiritual cataloga Jessie Ferraro los dos años que estuvo estudiando en Miami, Estados Unidos. En ese período descubrió que para alcanzar su sueño de ser artista internacional era un camino que sus principios y valores morales no le permitirían emprender.

Confiesa haber llorado de desilusión pero salió fortalecida de tan amarga experiencia, amparada en su fe en Dios y el apoyo incondicional de su familia. Jessie conversó con Amiga, abriendo su corazón y exponiendo sus anhelos, con la firme convicción de estar haciendo lo correcto.

Háblanos de tu experiencia en Estados Unidos.

Fue lo mejor decision que pude haber tomado por muchas razones. Me hice independiente, formé mi propia personalidad, maduré, crecí mucho en lo espiritual. Siempre he dicho que para escuchar a Dios hay que estar en silencio. Esa soledad íntima en mi cuarto me ayudó muchísimo.

Hice casting, al mes de estar allá, contacté a un productor cubano y pude hacer casting con productores de Univision Music, pasé la prueba, me ofrecieron un contrato y fue ahí que vino el cambio.

¿Por qué rechazaste la oportunidad de firmar con Univision Music?

Dije que no porque descubrí un mundo que no iba con mis principios. Y me hicieron propuestas que no iban conmigo. Se me pedía que posara sensual, que tenía que provocar morbo, y me hicieron otras propuestas fuertes. ¡No! le dije al productor, ya estaba el contrato hecho y mi papá ya tenía el pasaje de avión para viajar a Miami para firmarlo. Hablé con el productor de la disquera que prefería ser oficinista con dignidad que famosa sin ella.

¿Cómo afrontaste esta experiencia?

Ya te imaginas, desde los 10 años este ha sido mi sueño, siempre la música ha sido mi vida, a tal grado que yo decía “que no importa lo que tenga que hacer para lograr mi sueño”. Pero todo cambió, yo estaba enamorada de la música y ahora estoy enamorada de Jesucristo y utilizo la música como una herramienta para alabarlo.

Al principio me hice la fuerte pero después lloré como bebé, de repente caí en mi “cama”.

Tu primer álbum es todo lo opuesto al segundo...

En mi primer disco era cumbia, reggetón y grupero, pero me tocó cantarla porque era la tendencia de ese momento y lo disfruté, como lo estoy haciendo ahora con mi nuevo material pop-rock que es el género con el que crecí.

El disco se llama “Y vuelvo a nacer”. Son 10 temas inéditos, dos covers la letra y música son mías.

Está producido por Danilo Espinoza y co producido por mí. Todo el concepto del disco es mi idea, desde la carátula hecha por Wilfredo Fuentes, encargado de la fotografía hasta todo el material.

¿En quién te inspiras para componer?

Mi inspiración es Jesucristo. Cuando yo no dedicaba mis canciones a Jesucristo a mí no me nacía escribir. Podía estar sentada todo el día frente a un papel y un lápiz y no escribía nada. Y cuando me senté para escribir la canción “Y he vuelto a nacer”, en minutos tenía la letra y la melodía.

¿Cuáles son tus aspiraciones con este disco?

Mi meta es ser instrumento de Dios, sé que tengo talento y no lo voy a “meter” en una caja, sino que lo voy a explotar para llevar un mensaje. Para mí la fe y la esperanza son lo más importante, y como los jóvenes pasamos por muchas etapas de oscuridad y debemos saber que siempre tenemos la luz de Dios sosteniéndonos la mano, ese es el mensaje que quiero llevar.

Mi meta más grande es llevar la música cristiana católica a otro nivel, que la gente no solo piense en ella como si sólo son “coritos”, porque mi disco tiene ritmos contemporáneos.

¿Cuál es tu mayor sueño?
Uno de mis sueños es crear una fundación para niños desnutridos. Ya tengo los contactos y para prepararme he visitado otras fundaciones del país y he viajado a Guatemala a visitar el Centro Nutricional Sor Lucía Rogel. Por lo pronto todas las ganancias que se recauden de mi disco serán para la fundación Nutrehogar.