Empresas de comunidades misquitas exportan medusa al mercado asiático

En Asia, este producto pesquero es considerado un manjar y servido en banquetes.Para unas 3,700 familias en la zona, la actividad es una fuente de ingresos y empleos directos.

El procesamiento de la medusa lleva más de una semana desde la captura hasta su empaque. Fotos: Yoseph Amaya
El procesamiento de la medusa lleva más de una semana desde la captura hasta su empaque. Fotos: Yoseph Amaya

PUERTO LEMPIRA.

Hasta hace poco, la medusa bola de cañón era una especie infravalorada en la costa de La Mosquitia.

A través de diferentes iniciativas, la extracción de este recurso pesquero está posicionándose como un generador de divisas para más de 3,700 familias, de las que 59% de ellas son lideradas por mujeres.

Su promoción surgió como una respuesta para descentralizar la pesquería de buceo, que por décadas su poca profesionalización ha cobrado la vida de cientos de buceadores y dejado lisiados a otros mil más.

“Esta pesquería es emergente, tomando en cuenta que inició su explotación oficial en 2013”, cuenta el biólogo Nhering Ortiz Lobo, quien junto con otros investigadores desarrollaron un estudio sobre el sector por medio del proyecto Moskitia, a cargo del PNUD, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah).

La pesca de medusa es una actividad aún emergente en Honduras: Inició en el año 2013.

Nhering Ortiz Lobo, biólogo

Durante todo un año, los tres biólogos estudiaron sobre este tipo de especie de medusa que nada en aguas de Honduras, Nicaragua y Sonora, México.

En la comunidad de Cauquira, ubicada en el municipio de Puerto Lempira, Gracias a Dios, la empresa indígena Kauma ha trabajado en los últimos seis años en el procesamiento, empaque y venta de este producto.

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Para mujeres jefas de hogar, la actividad es una fuente de ingresos y empleos.

A estos esfuerzos también se suman las empresas Epmy y Río Kruta, que entre las tres laboran en cayos miskitos y parte de la laguna Caratasca en la extracción del recurso pesquero.

Con el proyecto Prawanka, un programa facilitado por el consorcio Ayuda en Acción y la Comisión de Acción Social Menonita (CASM) y financiado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude), las tres organizaciones indígenas lograron una alianza con la empresa compradora Maruko, de capital japonés, para la exportación de medusa y escama.

En la Mosquitia comemos la medusa como un aperitivo. En mi caso, la preparo como ceviche.

Serena Trapp, productora de medusa

Para las familias involucradas, el convenio representará 963,600 dólares (23 millones de lempiras) en divisas derivadas de $843,600 por venta de medusa y $120,000 por comercialización de pesca de escama.

Prawanka ha establecido de que unas 60 comunidades pesqueras se independicen de que solo una empresa tenga la mayor cantidad de producción de medusa en la zona. Este proyecto está dando la facultad para que comunidades pesqueras creen sus propias microempresas”, dice Ortiz Lobo.

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En la comunidad de Cauquira está la empresa Kauma.

Valor

La medusa tiene un significado cultural al este de Asia y ha sido explotada para propósitos comerciales y de subsistencia desde hace siglos.

En la cultura asiática es considerada un manjar y la ensalada de medusa es habitualmente servida como primer plato en bodas y banquetes.

Datos
-1,118 toneladas métricas de medusa procesada ha sido comercializada por empresas de La Mosquitia para el mercado japonés.
-2,200 mujeres empleadas en la cadena de pesca artesanal. Gran parte de ellas son mujeres jefas de hogar en esa región.

“Nosotros comemos medusa, pero no como plato fuerte, sino como un aperitivo. Los asiáticos nos han dicho que la medusa mejora la visión, la calidad de la piel, da más inteligencia y un sinfín de cosas más”, cuenta la productora Serena Trapp, de la organización Bukarimat.

La empresa compradora adquiere la medusa para la fabricación de harinas y galletas.
“Si aquí en Honduras hubiera restaurantes interesados en comprarlas, con gusto nosotros se las llevamos”, asegura Trapp.

La Prensa