El pequeño Carlos agradece haber llegado a los Estados Unidos y, al mismo tiempo, continúa solicitando ayuda para conseguir un tratamiento para su padre.
El prodigio de las tecnologías robótica y médica se resume en la candorosa sonrisa y el pulgar arriba de David, un niño mexicano de ocho años con parálisis cerebral al que un sofisticado exoesqueleto ...