El grupo de partidos conservadores que controlan el Congreso, y que inicialmente respaldaron la llegada al poder de Jerí, le retiraron su confianza a pocas semanas de las elecciones.
De los 130 congresistas que forman el Legislativo, 115 confirmaron su asistencia, por lo que para admitir a trámite las mociones se requería una mayoría simple, es decir, 58 votos.