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Ganar espacio

La tormenta en el horizonte que fue visible desde el primer momento, aquel en el que “inocentemente” solo por “ayudar” colocó en las redes sociales el “te esperamos, saldremos”... se ha convertido ya en gran huracán con ráfagas de velocidad récord que arrasan en los más altos cargos de la adminitración Trump, asustan al gobierno y al pueblo mexicano, se presenta como gran oportunidad para las bandas criminales y revelan las deficiencias por décadas en los países de origen del éxodo. Hay conmoción en Washington y en Los Pinos, donde el derroche de palabras al principio se ha transformado en retenes a lo largo de la ruta, “más de 17 en Chiapas” donde obligan a dirigir la mirada hacia el regreso forzoso.

Ayer nos referíamos a la renuncia, destitución de la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kirstjen Nielsen, encargada de la política migratoria y fronteriza. Hoy otro para afuera, el jefe del servicio secreto Randolph Alles, como inicio de una purga en la cúpula de inmigración y seguridad. La consecuencia inmediata prevista es que arreciarán no ráfagas huracanadas, sino que el reemplazo será como dicen en el pueblo “infinitamente” peor, adelantado en el anuncio de “alguien de perfil más duro”.

La inflexibilidad en la oficina Oval, “ya no hay lugar, estamos llenos, regresen a México” encuentra su malecón en el campo de la justicia donde jueces siguen enfrentando, hasta las últimas instancias, las órdenes del Ejecutivo, cuyo titular va en deriva hacia el “absolutismo”. Esta misma semana un juez de California bloqueó la orden presidencial de enviar a México a los solicitantes de asilo mientras decide el caso un tribunal. Claro que una golondrina no hace verano, pero con la ley hay quien hace frente aunque al final del camino, en el Tribunal Supremo, cuando se diga la última palabra, la Casablanca tiene mayoría.

Las amenazas del búnker han comenzado a calar en la organizaciones mexicanas promigrantes que advierten de las penurias y peligros en territorio azteca, tan reales como el aumento de las personas en éxodo. No hay varita mágica, pero sí soluciones al problema migratorio que permanecen en archivos, educación, seguridad, empleo, calidad de vida que ganen el espacio a la desesperación con responsabilidad compartida por quienes opacan la visibilidad de sus intereses en nuestro país, pero están ahí.

Como señalamos ayer, necesitamos resetear el chip, mirar, trabajar y esperar más de adentro.