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Isaac

San Pedro Sula, Honduras

De repente hemos pasado de noticias relacionadas con la escasez de lluvias y su efecto inmediato y trágico en el campo, en las personas, en los animales, la sequía a la preocupación por las depresiones, tormentas y huracanes que cabalgan en el océano Atlántico en camino hacia el Caribe. Es la temporada fuerte de los potentes fenómenos naturales nacidos en las aguas que enfilan su fuerza destructiva hacia las costas donde tras devastar por donde pasan se degradan hasta desaparecer.

En la costa este norteamericana, la alerta de hace unos días por la presencia del huracán Florence en camino hacia Carolina del Sur se ha convertido ya en masiva evacuación obligatoria, pues la fuerza de los vientos y el torrencial aguacero tocarán tierra mañana en el noche. La población se prepara para lo peor, esperando que suceda lo mejor, debido a que hay experiencias recientes de la importancia de la prevención para mitigar los daños tanto en las personas como en los bienes. “¡Estén preparados! Impactará directamente en Carolina del Norte, Carolina del Sur y Virginia”, advierte el Gobierno federal.

Uno tras otro, como desfile o cabalgata, los huracanes se acercan a tierra y ya, aunque de momento no representa peligro para nuestro país, Isaac es observado con todo detalle en la pantalla, pues hay inquietud por su trayectoria impredecible, aunque apunta al sur de las Antillas en su paso hacia el golfo de México. El trazado de la ruta en el mapa despierta recuerdos de estas mismas fechas hace décadas, cuando todavía se escuchaban los tambores de las bandas de guerra.

Nos referimos al huracán Fifí en 1974. Se inició como onda tropical en el Caribe y golpeó Choloma -ciudad mártir-, San Pedro Sula, Puerto Cortés, Omoa y Tela. Hasta la llegada del Mitch, 1998, el Fifí fue calificado como el más letal y el de mayor daño al sector productivo. Las festividades patrias de aquel año estuvieron marcadas por la tragedia, pero también por la diligente solidaridad interna y la cooperación externa de países amigos e instituciones internacionales.

“En el momento oportuno se informará si Isaac afectará o no al país, estamos vigilando su trayectoria, y al observar que se acerca a la costa de inmediato se emitirá una alerta”, señala el Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos). Los avances en la observación de los fenómenos atmosféricos permiten monitorear la ruta y posibilita los avisos con antelación suficiente para estar preparados, para evitar riesgos y proteger la vida y los bienes. En el Fífi, la alerta llegó con los deslizamientos en el Merendón. Hoy, una alerta temprana evitará tragedias y activará pronta y oportunamente los equipos de atención y salvamento, solo queda mantenerse alerta.