Ayer apareció en un medio internacional una pequeña reseña que me dejó agradablemente impresionado.

La Voyager 1, una sonda espacial robótica de 722 kilogramos, lanzada el 5 de septiembre de 1977, desde Cabo Cañaveral, Florida, sigue aún operativa en la actualidad, prosiguiendo su misión extendida que es localizar y estudiar los límites del sistema solar, así como explorar el espacio interestelar inmediato, hasta el fin de su misión.

Todavía transita el espacio desconocido 45 años después de su lanzamiento. Continua operando bien, a pesar de su avanzada edad y la distancia de 23.300 millones de kilómetros de la Tierra. Recibe y ejecuta comandos enviados desde la NASA, como también recopila y envía datos científicos. Se espera que aún funcione hasta el 2025.Nada mal para un artefacto producido por el hombre. Es el diseño humano más alejado de la tierra.

Ha pasado mucho tiempo desde su lanzamiento. Yo tenía 17 años entonces. En todo este tiempo los de mi generación desarrollamos vidas completas. Estamos en un punto de realización donde vemos los frutos de los esfuerzos.

Venimos de lejos no solo en distancia o tiempo. Venimos de infinita cantidad de experiencias que se antojan eternas. Venimos de éxitos y fracasos, de épocas de oscuridad y periodos de iluminación. Si vemos hacia atrás en la dimensión de los recuerdos, podemos repasar lo vivido, a veces con nostalgia, en ocasiones con remordimiento, pero en una fina línea que ata dulcemente fotografías e imágenes de momentos de vida irrepetibles llenos de sentimiento.

Venimos de épocas donde la vida era más sencilla y las satisfacciones más asequibles. Pero la evolución de las últimas décadas ha cambiado todo.

Desfallecemos todos los días de desánimo, preocupaciones y falta de esperanza.

Es una dimensión desconocida y llena de temor. Demasiado de todo. Excesos como metas de vida. Vidas licenciosas, espíritus derrotados por frivolidades. Cuesta más ser feliz.

Probablemente mi opinión sea sesgada cuando pienso que se vivía mejor antes. Pero las pruebas están a la vista. En estos 45 años hemos retrocedido como personas cuando lo esperado era que con él tiempo evolucionáramos. No hay paz en la tierra. Es un planeta no amigable.

Todo es conflicto y discordia. Cada quien reclamando para si lo que se les antoja deseando que los demás no solo acepten su punto de vista sino que lo adopten. Qué bueno saber del Voyager 1. Me remonto a una época donde era más fácil ser humano. Donde lo que era, era. Y lo que no, no.