¡Nunca se sabe!

“A una nación se le conoce por los hombres que produce, pero también por los hombres a quienes honra”: John Fitzgerald Kennedy.

Un hombre nacido en Soledad, El Paraíso, vivirá siempre en los corazones de miles de hondureños que saben y reconocen el legado que dejó el maestro José de la Paz Herrera, conocido como Chelato Uclés. El primero en llevarnos a una copa mundial, España 82, que marcó un antes y después en el fútbol de Honduras y dio a conocer a nuestra H, que no es muda. Tenemos un legado eterno y un desafío muy grande, no importa cómo murió, sino cómo vivió. Por su humildad, sacrificio, entrega, pasión, visión, rendimos toda la familia hondureña el reconocimiento válido de un maestro que estableció un nuevo destino, dejando siempre mayores retos y desafíos para las futuras generaciones. La honra y recompensa es un principio de vida, solo se honra lo que se admira y respeta.

“Yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco”: 1 Samuel 2:30 RVR60. Según la definición griega de honra, es algo valioso, precioso, apreciación, estima, consideración, respeto. La realidad es que la honra verdadera surge del corazón y no de la razón. Jesucristo dijo que las personas de Nazaret no lo habían honrado; ellos vieron a un hombre ordinario, una persona común, ellos solo recibieron una recompensa parcial. “Un profeta recibe honra en todas partes menos en su propio pueblo y entre sus parientes y propia familia”: Marcos 6:4 NTV. En Nazaret negaron la honra y recibieron una pequeña recompensa. Los fariseos deshonraron a Jesucristo y no recibieron nada; pero vemos personas que sí recibieron, como el centurión romano, que reconoció la autoridad de Jesús. Se maravilló y dijo no he encontrado tanta fe como esta, aún ni Juan el Bautista en Israel. Los beneficios son la bondad y la misericordia será manifiesta, honremos todos los días, “nunca se sabe”.