Vivienda digna de alquiler

Un sector importante de la población alquila su espacio de habitación, por la intención de no arraigarse en un lugar en particular, poder proyectar sus ingresos futuros, expectativa de cambio de su situación personal o familiar, y la aspiración de superación potencial.

Se espera que todos estos factores continúen a largo plazo, como ocurre en sociedades desarrolladas. La proporción de personas que adquieren vivienda no aumenta debido a causas como la urbanización, menos hijos por familia y más movilidad de empleo. Por tanto, es necesario garantizar que haya buenas viviendas accesibles a la renta, para todos los niveles de ingreso y tamaños de familias.

Este sector está severamente descapitalizado, como lo demuestran las tasas de retorno (si es más alta, hay menos inversión). El alquiler de cuartos en zonas menos desarrolladas tiene un retorno muy superior a los proyectos convencionales. Se podrían invertir más recursos en darles solución digna a estas personas de forma rentable.

Existe la duda de los inversionistas en cuanto a la capacidad de cobrar, y de los inquilinos sobre su seguridad personal. Proyectos de hasta doscientas unidades cerca de zonas ya desarrolladas pueden lograr este objetivo, evitando el desarrollo de focos marginales. Otra objeción al alquiler es que se considera recurso desperdiciado. Esto se puede evitar utilizando la figura de opción a compra, ya sea acreditando una porción de la renta pagada a un crédito transferible, liberando a las personas para poder mudarse y no perder su inversión.

La banca, el gobierno y local y las alcaldías y desarrolladoras lo deben ver como un segmento importante. No podremos resolver el déficit de viviendas dignas y accesibles sin una solución para las personas que arriendan.