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Brunéi:pánico por nuevas leyes

El sultán del país petrolero situado en la isla de Borneo reformó el código penal inspirado en la sharía.

El sultán Bolkiah dirige la monarquía desde 1967 con mano de hierro. Ahora endurece más las sanciones en su país.
El sultán Bolkiah dirige la monarquía desde 1967 con mano de hierro. Ahora endurece más las sanciones en su país.

Brunéi.

El pequeño sultanato de Brunéi instauró el miércoles la pena de muerte por lapidación para castigar las relaciones homosexuales y el adulterio mediante una reforma del código penal inspirada en la sharía que ha provocado una oleada de indignación en todo el mundo.

El pequeño Estado rico en hidrocarburos situado en la isla de Borneo y dirigido con mano de hierro por el sultán Hassanal Bolkiah, quien ejerce de máximo representante del islam en el país, se convierte en la primera nación del sureste asiático que aplica a nivel nacional un código penal basado en la sharía más estricta, siguiendo el ejemplo de Arabia Saudita.

La oficina del primer ministro, puesto ocupado por el sultán -a sus 72 años afamado por una vida opulenta y varios escándalos amorosos-, anunció la medida con un breve comunicado donde apunta que la sharía ayudará a mantener “la paz y el orden” y tiene como objetivo “educar, respetar y proteger los derechos legítimos de todos los individuos de cualquier raza y fe”.

El sultanato, próspero gracias a sus ingentes reservas de petroleo y gas, comenzó a introducir los castigos basados en la ley islámica en 2014, con una primera batería de enmiendas para las condenas menos duras, en un plan de dos años por etapas que fue suspendido temporalmente por la campaña internacional de boicot contra el entramado de negocios bajo el patronazgo del país.

Matthew Woolfe, fundador de la organización The Brunei Project, señaló que los cambios en el ordenamiento penal crean miedo y ansiedad entre los habitantes, muchos de los cuales no se atreven a hablar o lo hacen bajo condición de anonimato.

-Para los musulmanes- Aunque el actual Código Penal ya contempla la pena de muerte, Brunéi no ha realizado ninguna ejecución desde 1957.

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Las relaciones homosexuales pueden ser castigadas con la pena de muerte por lapidación cuando se trata de hombres y de 10 años de cárcel en el caso de mujeres.

La nueva legislación se aplicará principalmente a los ciudadanos que profesen la fe musulmana, quienes representan el 70% de la población del sultanato (unos 300,000 bruneanos), aunque en algunos casos también se utilizará con extranjeros o fieles de otras creencias, en su mayoría budistas y cristianos.

“Obviamente, la apostasía, que conlleva pena de muerte, solo se aplica a musulmanes. Entre los castigos más crueles, el adulterio y la sodomía entre dos hombres -penada con la lapidación- se aplicará si una o ambas de las personas son musulmanas. En caso de no ser creyente en el islam, no se aplicará”, apunta Woolfe.

Con el nuevo código, las relaciones homosexuales pueden ser castigadas con la pena de muerte por lapidación cuando se trata de hombres y de 10 años de cárcel en el caso de mujeres.

“Para la mutilación de extremidades en caso de robo, el castigo se aplica independientemente de si la persona es musulmana o no”, incide el fundador de The Brunei Project. La violación puede ser castigada con la pena de muerte, al igual que el insulto al profeta Mahoma.

Detalles
1. Los no musulmanes ya tenían prohibido desde 2014 utilizar 19 palabras islámicas, incluida “Alá”, y son sancionadas la impresión, divulgación, difusión y la distribución de las publicaciones contrarias a la enseñanza islámica.
2. La homosexualidad ya era ilegal en el sultanato, mientras el delito por vestir ropa clasificada como indecentes acarrea una pena de hasta 6 meses de cárcel, y el consumo del alcohol en lugares públicos se castiga con hasta los dos años de prisión.
3. Brunéi cuenta con un sistema jurídico doble que combina los tribunales civiles, basados en las leyes británicas -el sultanato fue protectorado británico hasta 1984-, y las islámicas.

Para los analistas, el sultán Bolkiah busca reforzar su imagen de líder islámico ante los más conservadores cuando la economía nacional, basada en el petróleo, da señales de debilidad. En los hechos, no es seguro que la pena más severa, la lapidación, se aplique algún día. Las condiciones para que la justicia dicte una sentencia de este tipo siguen siendo excepcionales: un acusado debe confesar su crimen o cometerlo frente a por lo menos cuatro testigos.

-Boicot- El actor estadounidense George Clooney renovó, en una columna publicada por el medio Deadline, el boicot contra los hoteles de Brunéi, entre ellos el Beverly Hills en Los Ángeles, Plaza Athenee en París o Eden en Roma, una medida a la que se han sumado otros famosos, políticos y colectivos en favor de los derechos humanos.

¿Qué es la Sharía?
Es la ley islámica que forma parte de la fe surgida del Corán y los hadices, del profeta Mahoma. Su aplicación en la actualidad es objeto de disputa entre musulmanes conservadores y liberales, aunque algunos aspectos son ampliamente aceptados, como su aplicación al sistema bancario.
Los “hudud” son los castigos más duros, reservados para pecados como el adulterio, la violación, la homosexualidad el robo y el asesinato.

“Cada vez que nos alojamos, reunimos o comemos en cualquiera de esos nueve hoteles, estamos dando dinero a los que eligen lapidar o pegar latigazos hasta la muerte de sus propios ciudadanos por ser gais o acusados de adulterio”, escribió Clooney.

También el británico Elton Joha urgido a boicotear nueve hoteles de lujo vinculados al sultán de Brunéi.

Es difícil evaluar el sentimiento de la población ante la aplicación de la sharía en Brunéi, dado que la mayoría de los 435,000 habitantes evitan criticar al sultán.

Un gay de 33 años criticó las disposiciones “injustas y crueles”, que no deben “aplicarse”. “Esto me quita la alegría de vivir, la libertad de expresión, me deprime tanto”, dijo bajo condición de anonimato.

Zulhelmi bin Mohamad, una mujer transgénero de 19 años que huyó de Brunéi el año pasado y pidió asilo en Canadá, consideró que la comunidad LGTB del país, que vive ya “muy escondida”, sufrirá todavía más.

“Algunos están muy preocupados y desearían huir del país antes de que se descubra que no son heterosexuales”, agregó.