Un aromático recorrido por el proceso del café

Un paseo por la finca Seis Valles en Inshuma, Santa Rosa de Copán, lleva a conocer y degustar el café natural melado.

El secado solar es un elemento fundamental para que el sabor natural melado tome forma y reviva los cafés tradicionales rurales del occidente de Honduras.
El secado solar es un elemento fundamental para que el sabor natural melado tome forma y reviva los cafés tradicionales rurales del occidente de Honduras.

Santa Rosa de Copán, Honduras.

Buscaban revivir el café de antaño, el que cortaban maduro, secaban al piso, trillaban en morteros y tostaban en el comal para endulzarlo con dulce de panela, y lo lograron.

La Finca Seis Valles, en la aldea Inshuma, Santa Rosa de Copán, es un proyecto familiar que inició en septiembre de 2012 y ahora se convierte en el punto obligado de parada para los viajeros que de Santa Rosa de Copán transitan a San Pedro Sula.

El sitio rural ofrece no solo una buena taza de café natural. Aquí se puede degustar el pan tradicional “de mujer” y los platillos típicos, tener una visita panorámica de las montañas y hacer una gira para observar el proceso del café, desde el corte hasta la fase final del embolsado.

“El grano que producimos tiene una dulzura natural y no necesita que se le agregue azúcar porque la miel le da el toque especial, como el que saboreábamos con los cafés de antaño. La gente ha aceptado el proyecto y ahora se programan para venir a desayunar. Nuestros clientes llegan desde San Pedro Sula y El Salvador”, explicó Luis Valle, gerente de la Finca Seis Valles.

El proyecto

Es un café ecológico. Desde que la familia Valle compró la propiedad en Inshuma hace 30 años tuvieron la visión de cultivar el café. La idea fue consolidándose y en 2006 pensaron que teniendo la oportunidad de producir café de calidad, debían explotarlo.

“Teníamos que dar a conocer la calidad del café en la zona. En 2010 decidimos montar un puesto de venta en la orilla de la carretera internacional. El impulso lo tomamos después de que la Cámara de Comercio de Santa Rosa sometió a concurso proyectos relacionados con café. Participaron 30 proyectos y de esos seleccionaron cinco y ganamos el primer lugar”, relató Valle.

Varios factores se tomaron en cuenta para que fueran seleccionados como ganadores; la ubicación de la finca y el atractivo del lugar ayudaron a que el jurado les diera el ansiado primer lugar.

Al visitar Café Seis Valles se conjugan varios factores. No solo es contagioso el aroma del café, sino el amanecer nebuloso, la vista única de montaña que combinada con el frío característico de la zona invita a la relajación, a internarse tierra adentro y explorar las verdes montañas que nos llevan a los senderos donde el café madura y da trabajo a campesinos de la aldea y de Belén Gualcho, Ocotepeque, que año con año generan los ingresos para sobrevivir durante los próximos 12 meses.

“Esta finca genera empleo para familias no solo de la aldea, sino de la región occidental. Los clientes nos dieron las pautas de los productos que se podían comercializar y rescatamos platos tradicionales que se habían perdido.

Por ejemplo, el pan casero. Establecimos alianzas con las mujeres que se dedican a esas actividades; elaboran quesadillas, coraza, empanadillas con el sabor del horno de leña”, dijo el gerente de Seis Valles.

El recorrido

Desde la cafetería hasta la finca se recorre un kilómetro a pie. La exuberante belleza natural hace que el tiempo pase volando y que en medio de las plantaciones las explicaciones sobre las variedades del café concentren la atención de turistas y estudiantes, que en grupos visitan a diario la finca.

“Se define el recorrido de acuerdo con el visitante. Hay académicos y para estudiantes universitarios y colegiales que llegan frecuentemente. Otro se destina a los turistas extranjeros y nacionales. El paseo incluye comida y dura dos horas y media.

El precio varía según el número de personas”. Luis y Argentina Valle comenzaron el proyecto y ahora sus tres hijos toman las riendas de Seis Valles para concretar el esfuerzo de sus padres, que ven en el café un potencial para hacer turismo.

No solo es la combinación para preparar el grano melado con las variedades del Pacamara, mezcla de la variedad que se llama Pacas y de Maragogipe, que capta a los visitantes en Seis Valles: también los atraen la atención, el calor humano que se respira desde que llegan a la finca y hace sentir al visitante como si estuviera en su casa.

La Prensa