Más de 3,000 pastores de Honduras no aceptarán bono del Gobierno

El cardenal Óscar Andrés Rodríguez dice que hay “favores” que después pasan factura.

Líderes católicos, cuyas iglesias acaban de reabrir, se niegan a recibir el dote del Gobierno.
Líderes católicos, cuyas iglesias acaban de reabrir, se niegan a recibir el dote del Gobierno.

Tegucigalpa, Honduras.

La entrega de un bono económico a un sector religioso ha dividido hasta a la Iglesia Evangélica del país. La Iglesia Católica fue la primera en rechazar ese beneficio.

En un comunicado, el Consejo Apostólico de Honduras y la Coalición de Ministerios Apostólicos de Honduras (Cmiah) informaron que más de 3,000 siervos de Dios no están dispuestos a aceptar esa regalía.

“Con respecto de alguna ayuda económica del Gobierno a cierto sector de pastores, comunicamos que estas organizaciones y sus agremiados no hemos solicitado ninguna ayuda económica al respecto, ni tampoco estamos en la disposición de recibirla”.

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Indica el documento que “creemos que el Dios que servimos es los suficientemente poderoso para suplir todas nuestras necesidades”.

El ministerio Asambleas de Dios también informó que ellos tienen un sistema económico y es la iglesia local la que debe velar y proveer para las necesidades de su pastor. Por ser una institución con integridad moral y espiritual con una conducta incuestionable no quieren ser señalados por diferentes sectores de la sociedad. En ese sentido, “si algún pastor nuestro determina recibir el bono que el Gobierno ofrece lo hará a título personal y no a través de nuestra Conferencia Evangélica Asambleas de Dios”, reza el comunicado.


Factura

Por su parte, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez señaló que “hay favores que después pasan factura y debemos conservar esa libertad para anunciar, para denunciar y para buscar el bien común en todo momento”.

Alberto Solórzano, miembro de la Confraternidad Evangélica de Honduras (CEH), refirió que ese bono está orientado para varios sectores del país que se han visto afectados por la pandemia y al sector religioso, católico como evangélico, el cual puede ser de entre 1,500 y 2,000 lempiras.

Solórzano indicó que la polémica que se ha generado es porque hay un sector interesado en golpear al sector religioso, y sobre todo a la Iglesia Evangélica, porque perciben que ellos están acomodados con el Gobierno.

La Prensa