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¿Una falta de hierro podría aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca?

Las personas con deficiencia de hierro en general no consumen suficiente del mineral en la dieta, o no pueden procesar el hierro que consumen

The New York Times.

El hierro es vital para la salud, y una deficiencia en la dieta podría conducir a la enfermedad cardiaca, informan unos investigadores europeos.

Dijeron que alrededor de 1 de cada 10 casos de enfermedad cardiaca en las personas de mediana edad podría prevenirse si tuvieran unos niveles suficientes de hierro en la dieta.

“Nuestros hallazgos se basan en un estudio observacional, y por tanto solo pueden reportar asociaciones, no causalidad”, señaló el investigador principal, el doctor Benedikt Schrage.

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“Dicho esto, nuestros hallazgos indican que la deficiencia de hierro podría ser un objetivo adecuado para medidas preventivas en la población general, y respaldan la realización de ensayos que exploren la eficacia de los complementos de hierro en los individuos con una deficiencia funcional de hierro”, planteó Schrage, del departamento de cardiología general e intervencionista del Centro Médico de la Universidad de Hamburgo, en Alemania.

Equilibrio y energía

La conexión entre la deficiencia de hierro y la enfermedad cardiaca no está clara. Pero el hierro es esencial para el equilibrio en el cuerpo y el metabolismo de la energía, lo que podría ser un vínculo potencial, aseguró Schrage.

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Las personas con deficiencia de hierro en general no consumen suficiente del mineral en la dieta, o no pueden procesar el hierro que consumen, dijo. Entre los alimentos ricos en hierro se encuentran la carne; los huevos; el pescado y el marisco, incluyendo el atún, las vieiras y los camarones; las verduras como las espinacas y el boniato, y los frijoles, según la Cruz Roja Americana. Otras buenas fuentes en la dieta incluyen a los panes y la pasta enriquecidos, y frutas como las fresas y la sandía.

“Los complementos de hierro en sí tienen un rol menor, siempre y cuando la ingesta general sea suficiente”, afirmó Schrage. “Pero algunos individuos quizá no puedan absorber suficiente hierro a través de los intestinos. En estos individuos, la terapia con hierro intravenosa podría ser una opción”.

Estudios anteriores han encontrado que los pacientes con deficiencia de hierro con enfermedad cardiovascular son más propensos que otros a ser hospitalizados o morir. Administrar hierro intravenoso mejoró los síntomas, la función y la calidad de vida en los pacientes con insuficiencia cardiaca que presentaban deficiencia de hierro, anotaron los investigadores.

El estudio actual incluyó a más de 12,000 hombres y mujeres europeos, con una edad mediana de 59 años. A lo largo de unos 13 años, los investigadores observaron la enfermedad cardiaca y el accidente cerebrovascular (ACV), la muerte debida a la enfermedad cardiovascular y la muerte por cualquier causa.

Al inicio del estudio, casi dos tercios de los participantes tenían lo que se denomina deficiencia funcional de hierro. Esto significa que tienen suficiente hierro, pero no suficiente hierro en la sangre para que el cuerpo funcione de forma adecuada, apuntó Schrage. Estos individuos fueron más propensos a desarrollar una enfermedad cardiaca, y también a fallecer durante los 13 años posteriores, dijo.

Durante el seguimiento, un 18 por ciento de los participantes fallecieron, un 5 por ciento de ellos por enfermedad cardiovascular. Además, un 9 por ciento fueron diagnosticados con enfermedad cardiaca, y un 6 por ciento con ACV.

La deficiencia de hierro se vinculó con un riesgo un 24 por ciento más alto de enfermedad cardiaca, un riesgo un 26 por ciento más alto de fallecer por una enfermedad cardiovascular, y un riesgo un 12 por ciento más alto de morir por cualquier causa, en comparación con no tener una deficiencia de hierro, encontraron los investigadores.

Cuando Schrage y sus colaboradores calcularon el efecto de la deficiencia de hierro a lo largo de 10 años, encontraron que un 5 por ciento de todas las muertes, un 12 por ciento de las muertes cardiovasculares y un 11 por ciento de los nuevos diagnósticos de enfermedad cardiaca podían atribuirse a la deficiencia de hierro.