SAN PEDRO SULA.
La diabetes, como enemigo que ataca al organismo, tiene la capacidad de comprometer la función de los tejidos del cuerpo, entre ellos la retina.
Los daños severos en este elemento fundamental de la vista son permanentes y provocan ceguera, por lo que su prevención es fundamental, coinciden especialistas.
“La diabetes es la primera causa de ceguera no reversible en los países desarrollados, y esta situación preocupa al sector salud porque afecta a la población económicamente activa”, señala Gerardo Villarreal Méndez, oftalmólogo.
En consecuencia, el cuidado de la diabetes necesita ir mucho más allá de controlar los niveles de azúcar, debe comprender cambios en los hábitos de vida y las visitas constantes al oftalmólogo, indica Carlos Azuara Azuara, especialista y miembro del Consejo Mexicano de Oftalmología.
| El diabético debe seguir una dieta sana, hacer ejercicio y tomar su medicamento para mantener su visión sana.
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Cambios.
La prevalencia de la diabetes y su tardía detección hacen el cuidado de la visión del diabético una tarea difícil de lograr, agrega el experto.
¿Cómo es posible que la diabetes dañe la vista? Los altos niveles de azúcar afectan la circulación de la sangre, especialmente aquella que transita por los vasos más finos, explica Azuara.
“Estos pequeños vasos alimentan a la retina, por eso el diabético que desarrolla una microangiopatía -o sea, daños en los pequeños vasos sanguíneos- presenta problemas de la vista”, afirma.
El daño al tejido no es inmediato, por lo tanto, la persona que lleva más de una década con diabetes se encuentra en mayor de riesgo de padecer esta clase de complicaciones.
“La principal molestia de los diabéticos es la pérdida progresiva de la agudeza visual.
“Ellos pueden presentar visión fluctuante, ven claro y de repente ven borroso, y esto también habla de fluctuaciones en sus niveles de azúcar”, añade Villarreal.
“La retina está compuesta de células nerviosas y cada vez que se presenta un micro daño por la diabetes estas células ya no se curarán”.
El daño a la retina es permanente, asegura el oftalmólogo Gerardo Villarreal, pero existen tratamientos para mitigar el problema.
“Tenemos el reto de que cada paciente tiene un nivel de daño diferente y hay que personalizar los tratamientos, que pueden ir desde el uso del láser, hasta inyecciones intravítreas”, indica.