Es indispensable mantener una buena higiene para evitar enfermedades.
Es indispensable mantener una buena higiene para evitar enfermedades.

Conozca dónde se ocultan los supergérmenes en su casa, y cómo pararlos

Uno de los lugares donde más se acumulan son en los lavamanos o las puertas de la refrigeradora.

The New York Times.

Los investigadores han averiguado más sobre cómo una infección con "supergérmenes" puede infiltrarse en su hogar, e incluso ofrecen algunas sugerencias para proteger a su familia.

Armados con hisopos, los investigadores hicieron varias visitas a hogares donde un niño había sufrido una infección provocada por el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, o SARM.

Encontraron que la bacteria al final acababa comúnmente en lugares como los lavamanos del baño, la puerta de la nevera, las cobijas de la cama y los controles remotos de la televisión. También acababa en los miembros de la familia.

En el transcurso de un año, se encontró que casi la mitad de las personas de la familia acabaron portando el SARM al menos una vez, aunque con frecuencia no desarrollaron ningún síntoma.

Enfermedad letal

El SARM, uno de los supergérmenes, es resistente a muchos de los antibióticos que con frecuencia se usan para tratar a las infecciones por estafilococos.

En personas por lo demás sanas, el SARM usualmente provoca lesiones en la piel, en general parecidas a una picadura de un insecto con pus. Pero si invade al cuerpo, puede conducir a una enfermedad potencialmente letal, como la neumonía o infecciones del torrente sanguíneo.

En 2017, casi 120,000 estadounidenses desarrollaron infecciones en el torrente sanguíneo provocadas por una bacteria estafilococo, y unos 20,000 fallecieron, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU.

Las infecciones por estafilococo provocadas por el SARM antes eran poco comunes, y se limitaban a los pacientes de hospitales y hogares de ancianos. Pero a partir de los 90, un aumento en la resistencia a los antibióticos provocó un incremento marcado en las infecciones con SARM "adquiridas en la comunidad" entre personas sanas.

Con frecuencia, esas infecciones se relacionan con los deportes de contacto, o se propagan entre personas que viven en lugares hacinados, como los cuarteles militares o las prisiones.

Pero los nuevos hallazgos subrayan cómo las viviendas familiares también son una incubadora importante, señaló la investigadora principal, la Dra. Stephanie Fritz, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas en la Universidad de Washington en St. Louis.

"Atiendo a muchos niños [con SARM] que llegan con infecciones recurrentes", dijo Fritz. "Y con frecuencia, varios miembros de la familia también están afectados".

En un estudio anterior, su equipo evaluó un régimen para combatir esas infecciones recurrentes al "descolonizar" al paciente con SARM y a todo el que vivía en la casa, con antibióticos tópicos y educación sobre el lavado de las manos y la higiene general.

"Encontramos que sí, redujo las infecciones recurrentes, pero seguían ocurriendo", dijo Fritz.

Eso, explicó, sugirió que factores más allá del contacto entre personas (incluyendo a las bacterias que se ocultaban en las superficies del hogar o en las mascotas) eran clave.

Evidencias

En este estudio, los investigadores visitaron 135 hogares donde un niño tenía una infección con SARM. A lo largo de un año, volvieron cinco veces para tomar muestras de las superficies, las personas y las mascotas, buscando evidencias de bacterias estafilococos, tanto de SARM como de otras cepas.

En ese periodo, se encontró que tres cuartas partes de los miembros del hogar portaban estafilococos en algún momento, y un 46 por ciento portaban SARM. Con frecuencia, la colonización no era "inocua", apuntó Fritz. De los 671 portadores de estafilococos que recibieron una visita de seguimiento, una cuarta parte dijeron que habían desarrollado una infección de la piel.

Y resultó que varias superficies del hogar con frecuencia tenían estafilococos. Los lavamanos de los baños, los pomos de las puertas de la nevera, los controles remotos de la televisión, los teclados de las computadoras, y las mantas de la cama y las toallas de baño (sobre todo las usadas por el paciente con SARM original) fueron algunos de los reservorios importantes.

¿Cuánto tiempo pueden vivir los estafilococos en las superficies? Según investigaciones anteriores, posiblemente meses, advirtió Fritz.

Por suerte, el estudio también ofreció buenas noticias. Específicamente, los factores que reducen las probabilidades de transmisión del SARM o la introducción de nuevas cepas en el hogar: mantener la casa libre de desorden y "sucio", lavarse las manos con frecuencia, no compartir artículos personales como las afeitadoras o los cepillos de dientes, y darse duchas en lugar de baños.

Nada de esto es sorprendente, según la Dra. Trish Perl, jefa de enfermedades infecciosas en el Centro Médico de la Universidad del Suroeste de Texas.

"Pero es un buen estudio", dijo Perl, miembro de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (Infectious Diseases Society of America). Perl no participó en el estudio.

"De verdad identifica lo importante que puede ser el ambiente del hogar", enfatizó. "Nos ofrece algunos números, y captura la importancia relativa de distintos factores en el hogar".

Cuando alguien es diagnosticado con SARM, los médicos ya aconsejan tácticas como el lavado de manos frecuente, no compartir los artículos de cuidado personal, y ser más estrictos con las toallas de baño.

"Que la persona infectada use la toalla rosa, y todos los demás las blancas", dijo Perl.

Pero añadió que este estudio sugiere que quizá sea bueno hacer una limpieza más general, e incluso limpiar los controles remotos y los teclados.

Quizá también deba bañar al perro. Un tercio de las mascotas familiares del estudio portaban el SARM en algún momento.

Usualmente lo contrajeron de sus compañeros humanos, señaló Fritz, pero las mascotas podrían de cualquier forma actuar como fuente de transmisión entre los familiares.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 21 de noviembre de la revista Lancet Infectious Diseases.

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