“Aprendí que también tenemos que cuidar nuestra salud mental”
Entre dinámicas y reflexiones sobre lo aprendido en las cuatro visitas, Mente Sana se despidió del CEB Lila Luz de Maradiaga con una charla dedicada a la adicción a las pantallas y redes sociales.
- Actualizado: 19 de octubre de 2026 a las 18:00 -
Entre reflexiones, aprendizajes y muestras de agradecimiento, Mente Sana se despidió este lunes del centro de educación básica Lila Luz de Maradiaga, tras completar cuatro visitas dedicadas a promover el cuidado de la salud mental de niños y jóvenes.
La última jornada permitió conversar con los más de 300 estudiantes sobre un tema cada vez más presente en su vida cotidiana, como es la adicción a las pantallas y redes sociales.
El máster Josías Guzmán, director de la carrera de Psicología de UTH, comenzó con una dinámica para demostrar que no siempre es sencillo dejar de hacer algo que les gusta o les hace sentir cómodos, una experiencia que sirvió como punto de partida para abordar la relación de tienen con la tecnología.
Durante la charla, Guzmán explicó que utilizar dispositivos electrónicos no es necesariamente perjudicial, pero que su uso puede convertirse en un problema cuando comienza a desplazar actividades importantes como descansar, estudiar, cumplir con las responsabilidades o compartir tiempo con la familia.
Los estudiantes también conocieron algunas señales que pueden indicar una relación poco saludable con las pantallas, entre ellas la irritabilidad cuando se limita su uso, la dificultad para desconectarse y la pérdida de interés por otras actividades.
El especialista abordó cómo estos comportamientos pueden afectar el rendimiento académico, las relaciones familiares y de amistad, así como el bienestar emocional.
La jornada continuó con la lectura de “¡Atrapados!”, el cuarto y último fascículo de la tercera edición de Mente Sana, una historieta que invita a reflexionar sobre las consecuencias del uso excesivo de dispositivos electrónicos y la importancia de encontrar un equilibrio.
La historia presenta a Gabriel y Estela, dos hermanos adolescentes que, después de acostumbrarse a pasar cada vez más tiempo conectados, comienzan a distanciarse de su familia. Lo que inicialmente parecía una actividad cotidiana termina afectando sus relaciones personales, sus estudios y su bienestar emocional.
A medida que avanza el relato, los padres descubren que sus hijos atraviesan dificultades que requieren atención profesional.
La historia muestra la importancia de reconocer las señales de alerta, escuchar a los niños y adolescentes y brindarles el acompañamiento necesario para recuperar hábitos más saludables.
Guzmán también enseñó a los alumnos a utilizar el test incluido al final del fascículo, una herramienta con preguntas sobre el tiempo que dedican a las pantallas, las emociones que experimentan al desconectarse y las posibles consecuencias en su vida cotidiana. Aclaró que no sustituye una evaluación profesional, pero puede servir como una primera orientación para identificar comportamientos que requieren atención.
Aclaró que este test no sustituye una consulta psicológica, pero puede servir como una primera orientación para identificar comportamientos que requieren atención.
El material también contiene recomendaciones para prevenir el uso excesivo de dispositivos, como establecer límites, dedicar tiempo a la actividad física, fortalecer la convivencia familiar y mantener una comunicación abierta sobre lo que niños y adolescentes experimentan en internet.
Los alumnos que participaron en las diferentes actividades también se llevaron premios cortesía de Diario LA PRENSA y patrocinadores.
Al finalizar la jornada, estudiantes y docentes se unieron en un agradecimiento a Diario LA PRENSA y a los patrocinadores de Mente Sana por llevar esta iniciativa a su centro educativo y crear espacios para conversar sobre la salud mental, no solo con los alumnos, sino también con sus maestros y padres de familia.
Para Óscar Perdomo, docente de sexto grado, las visitas representaron una oportunidad para abordar temas fundamentales en la formación de sus estudiantes. “Considero que es un proyecto muy importante, ya que incluye temas de suma importancia para el desarrollo integral de los niños”, expresó.
Mientras que Flor de María Bueso, subdirectora del centro, destacó la forma en que se desarrollaron los temas, mediante ejemplos prácticos y situaciones cercanas a la realidad. “Los fascículos reflejaban el diario vivir de muchas familias hondureñas, esto permitió abordar los temas de una manera más cercana”, dijo.
En tanto, Nahomi Duarte, de noveno grado, recordó con entusiasmo las actividades realizadas en las visitas y las enseñanzas con las que se queda. “Aprendí que también tenemos que cuidar nuestra salud mental. Como estudiantes podemos sentir presión por las notas, pero también tengo que cuidar mi salud mental”, expresó.