Honduras va por su propio Cecot: Así es la prisión que el país quiere copiar
Con capacidad para 40,000 presos, ocho módulos y un régimen que prohíbe las visitas familiares, el Cecot se ha convertido en un referente internacional. Honduras también estudia su modelo de seguridad
- Actualizado: 19 de octubre de 2026 a las 10:23 -
El Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) es una megacárcel de máxima seguridad construida por el gobierno de Nayib Bukele en Tecoluca, departamento de San Vicente, El Salvador. Fue diseñada para recluir a integrantes de las pandillas y mantenerlos aislados de sus estructuras criminales. Su capacidad anunciada es de 40,000 internos, una dimensión que la distingue en América.
La historia del Cecot está ligada al régimen de excepción aprobado en marzo de 2022, después de una escalada de homicidios que llevó al gobierno salvadoreño a intensificar su ofensiva contra las pandillas. El aumento de las capturas hizo necesario ampliar la infraestructura penitenciaria. Bukele anunció la construcción de una prisión destinada específicamente a estos grupos criminales
El gobierno anunció el proyecto del Cecot en junio de 2022 y presentó oficialmente las instalaciones el 31 de enero de 2023. La obra se convirtió en uno de los símbolos más visibles de la estrategia de seguridad de Bukele. Su construcción incluyó edificios de confinamiento, instalaciones de vigilancia, controles tecnológicos y áreas para el personal encargado de custodiar a los reclusos.
El Cecot ocupa un terreno de más de 236 manzanas, aunque la construcción inicial utilizó solamente una parte de esa extensión. El gobierno eligió una ubicación alejada de los centros urbanos, rodeada de terrenos estatales. Según el Ministerio de Seguridad, el área equivale a casi siete veces el tamaño del Estadio Cuscatlán, uno de los principales escenarios deportivos salvadoreños.
El complejo fue diseñado con ocho módulos de máxima seguridad y una capacidad anunciada de 40,000 personas. Las autoridades salvadoreñas lo presentan como una infraestructura destinada a concentrar a integrantes de estructuras criminales consideradas de alta peligrosidad. La cantidad de plazas corresponde a su capacidad de diseño y no significa necesariamente que todas estén ocupadas.
El proyecto contempla 37 torres de vigilancia y varios niveles de seguridad perimetral. Desde su planificación, las autoridades anunciaron tecnologías para impedir comunicaciones telefónicas y vuelos no autorizados de drones. La finalidad es dificultar cualquier intento de fuga y evitar que los internos mantengan contacto con sus organizaciones delictivas en el exterior. En la foto: la delegación hondureña que recién visitó el Cecot.
La seguridad de la prisión no depende solamente de sus muros. Durante su presentación, el gobierno informó que más de 600 soldados y 250 agentes de la Policía Nacional Civil participarían en las tareas de protección del complejo, durante las 24 horas. La operación contempla vigilancia interna y externa, además de personal penitenciario encargado de mantener el orden.
Una de las restricciones más particulares del Cecot afecta las visitas. El ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, anunció que los internos no recibirían visitas familiares y que los encuentros con sus abogados se realizarían mediante videoconferencia. La disposición busca impedir el contacto físico con personas externas y reducir las posibilidades de comunicación clandestina.
El aislamiento es una de las principales características del sistema penitenciario aplicado en el Cecot. En junio de 2024, Bukele anunció el traslado de más de 2,000 pandilleros desde las prisiones de Izalco, Ciudad Barrios y San Vicente. El mandatario afirmó que permanecerían incomunicados con el exterior para impedir que continuaran ordenando delitos desde la cárcel.
La política carcelaria salvadoreña contempla restricciones severas para los integrantes de pandillas. En marzo de 2022, Bukele ordenó cerrar celdas, impedir las salidas a patios y retirar colchonetas en establecimientos penitenciarios. Esas disposiciones precedieron la apertura del Cecot y reflejan el endurecimiento del régimen carcelario, aunque no todas fueron documentadas específicamente dentro de esa prisión.
Entre las primeras medidas anunciadas durante el régimen de excepción estuvo el racionamiento de alimentos en las prisiones que albergaban pandilleros. En abril de 2022, la Presidencia informó que los reclusos recibían dos tiempos de comida. Esta disposición se aplicó antes de la inauguración del Cecot, por lo que no debe presentarse como una descripción comprobada de su alimentación actual.
El gobierno salvadoreño diseñó el Cecot para recluir a integrantes de estructuras criminales, incluidos sus cuadros de mando. El ministroVillatoro mencionó entre ellos a los llamados palabreros, corredores de clicas y corredores de programas, denominaciones utilizadas dentro de las pandillas. Su encarcelamiento busca romper las cadenas de mando que anteriormente permitían dirigir actividades delictivas desde prisión.
El gobierno ha planteado que los pandilleros recluidos en el Cecot cumplan condenas prolongadas. En febrero de 2023, el ministro Gustavo Villatoro declaró que buscarían penas suficientemente altas para que los integrantes de esas estructuras no recuperaran su libertad. Su afirmación refleja la postura de las autoridades, aunque la duración efectiva del encarcelamiento depende de las resoluciones judiciales.
Una característica menos conocida del proyecto es que contempla instalaciones para 64 talleres, entre ellos espacios de pintura, elaboración de pupitres y producción textil. El gobierno anunció que desarrollaría actividades productivas con mano de obra penitenciaria para combatir el ocio carcelario. La documentación oficial consultada no precisa cuántos de esos talleres funcionan actualmente.
El 15 de marzo de 2023, el gobierno anunció el ingreso de otros 2,000 pandilleros al Cecot, con lo que la cifra acumulada llegó a 4,000 internos. Los traslados formaban parte de la reorganización del sistema penitenciario después de las capturas masivas del régimen de excepción. Desde entonces se han informado nuevas movilizaciones de prisioneros, aunque esa cifra inicial no representa su población actual.
En junio de 2024, Patricia Bullrich, entonces ministra de Seguridad de Argentina, viajó a El Salvador para conocer el modelo de Bukele. La delegación recorrió el Cecot y sostuvo encuentros con autoridades de seguridad. La visita estuvo vinculada al acercamiento entre los gobiernos de Javier Milei y Nayib Bukele, interesados en intercambiar experiencias contra el crimen organizado.
En marzo de 2025, Kristi Noem, entonces secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, recorrió el Cecot acompañada por el ministro Gustavo Villatoro. La visita se produjo en el marco de la cooperación entre los gobiernos de Donald Trump y Nayib Bukele. Ambos países abordaron el intercambio de información sobre fugitivos y el combate al crimen organizado transnacional.
Honduras se sumó al interés regional por el Cecot. Una delegación del Congreso Nacional, encabezada por su presidente, Tomás Zambrano, visitó el centro penitenciario para conocer sus mecanismos de control y las condiciones de reclusión. Entre las propuestas que surgieron del recorrido figuran módulos de máxima seguridad, celdas de aislamiento y audiencias virtuales, medidas que podrían aplicarse en el sistema hondureño.
La visita del Congreso hondureño al Cecot abre la discusión sobre cómo enfrentar a las maras y pandillas mediante instalaciones de mayor seguridad. El modelo salvadoreño apuesta por el aislamiento, el control tecnológico y la vigilancia permanente. Sin embargo, una eventual adaptación en Honduras necesitaría decisiones legales, inversión, infraestructura y mecanismos propios de administración penitenciaria.