La Ceiba, Honduras.

Cada futbolista tiene una historia que contar de esfuerzo puro en la búsqueda de su sueño de brillar con el balón. El caso de Rafael Agámez, al relatar su historia, hace rodar lágrimas a muchos.

Rafael Enrique Agámez Valencia nació en Turbo, subregión de Urabá, Antioquia en Colombia, fue un gran prospecto en su país. Su carrera la inició en 2011 en el club Once Caldas.

A los 17 años debutó en un partido ante Deportes Tolima en la primera división colombiana, Juan Carlos Osorio fue el director técnico que lo puso a jugar.Incluso, integró las selecciones menores colombianas lo que le avecinaba una carrera extensa.

Ver: El golazo de Rafael Agámez marcado al Motagua

Sin embargo, le costó consolidarse. Salió a pruebas a diferentes equipos en México, estuvo con el Club Tijuana y Jaguares de Chiapas, sin llegar a jugar a nivel profesional.

Esto lo llevó a reflexionar e incluso a tomar una decisión. Su hijo vino al mundo. “El sacrificio más grande que he hecho en mi carrera fue separarme de mi bebé, cuando él tenía un mes de nacido me tocó irme a España, desde ahí no he podido estar en ningún cumpleaños de mi niño, alejarse de la familia, de tus padres, de tus hermanos, solo verlos en las vacaciones... todo eso es un sacrificio”, explicó el Turbo Agámez.

Llegar a un país en el que no sabes cómo te va a ir, si bien o mal, todo eso es un riesgo, pero uno lo hace porque ama el fútbol, ama la carrera”, citó en su momento.

De 2017 al 2019 se dio su registro en el fútbol peruano. Jugó para César Vallejo en el que marcó 11 goles. Luego pasó al Carlos Mannucci y con los Chankas, club donde se fue en blanco.

Su aventura lo trajo a tierras catrachas, a inicios de 2020 el Honduras Progreso confió en él y al momento de cancelarse el campeonato debido a la crisis sanitaria del covid-19 el colombiano marcó tres goles. En el siguiente torneo de la reanudación se despachó con nueve anotaciones, los grandes lo siguieron.

Sorpresivamente se fue al Pérez Zeledón costarricense y volvió sin pena ni gloria, donde el Vida le abrió las puertas.

Fueron cuatro goles en su primer torneo y en el presente ha celebrado en dos ocasiones, ante Motagua anotó un golazo y recientemente celebró contra Real Sociedad y busca romper su marca personal de goles en el fútbol de Honduras.