El amarillo era el color favorito de Vincent Van Gogh, más allá de sus icónicos Girasoles, aunque estaba acostumbrado a los cielos grises del norte de Europa
El cuadro, titulado ‘Elimar’, un retrato de un pescador fumando una pipa, parece haber sido pintado en 1889, en un momento en que Van Gogh se encontraba internado en el sanatorio psiquiátrico.