San Pedro Sula.

El niño que cantaba las canciones de su tío Guillermo Anderson mientras se movía con ritmo en los escenarios, ahora reparte su tiempo entre redactar demandas judiciales, como abogado, y componer canciones como cantautor consagrado.

El joven Rodolfo Bueso decidió estudiar Derecho por influencia de su padre, de quien heredó la vocación artística y hasta el nombre. Ahora ambos comparten el mismo bufete en un viejo edificio del barrio Guamilito, pero el hijo además de litigar también graba sus propias canciones. Uno de sus sueños cumplidos como artista fue haberse presentado, en diciembre del año anterior, en el programa matutino Despierta América, de Univisión, tras un contacto con la animadora hondureña Maity Interiano, quien se mostró impactada por su talento.

Su padre tocó en sus tiempos juveniles en un grupo musical por puro pasatiempo, por ello influyó en sus hijos Rodolfo y Héctor para que estudiaran música, sin descuidar su formación profesional.

Creció escuchando la música de Guillermo Anderson a quien acompañó en algunos de sus conciertos.

A los ocho años, el pequeño Rodolfo ya cantaba en actos escolares a cambio de puntos académicos, y a los diez años aprendió a tocar la guitarra. Recuerda que, siendo niño, su padre lo mandaba a estudiar canto y a su hermano Héctor a tocar la guitarra, pero como a este no le gustaba el instrumento de cuerdas, él se lo apropiaba para descubrir sus acordes. Sin embargo, fue su tío materno Guillermo Anderson quien le enseñó las pautas para componer canciones con mensajes positivos cuando él era ya un muchacho.

“Guillermo me enseñó a escribir canciones, a salirme de lo normal. Ese fue siempre su consejo, además de leer para empaparnos de palabras e ideas para crear historias y plasmarlas en melodías”.

Al llegar la cuarentena, Rodolfo Bueso se sintió frustrado porque pensó que ya no podría continuar desarrollando sus proyectos musicales, pero su hermano menor lo incentivó a que le sacara provecho al encierro. Fue así cómo desempolvó un vejo micrófono y otros artefactos electrónicos para armar su propio estudio de grabación. Al encierro llegó la inspiración y surgió su más reciente grabación que tituló Re-inventarnos, la cual llama a que nos reinventemos en este tiempo difícil “para ser mejores y llenar el mundo de miles de colores”.

También compuso una canción contra la corrupción titulada ¡Basta ya! que no ha querido editar por temor a que el público no la acepte porque no va con su estilo de cantar al amor, a la mujer, al baile y a la vida. Además, el comportamiento del hondureño es olvidar rápidamente lo que pasa en el país, como el caso de los hospitales móviles que pronto nadie recordará, piensa.

El cantautor de 25 años comenzó a componer a los 17. Uno de sus éxitos más sonados ha sido Baila. Fue invitado especial del programa.

Hasta el momento tiene setenta canciones escritas, de las cuales solo ha logrado grabar nueve debido a que resulta demasiado caro ese proceso; pero las melodías se están difundiendo ampliamente por las redes sociales. Entre sus canciones consentidas está El capitán del cielo, que dedicó a su abuelo materno, el piloto retirado Martín Quan. También se siente orgulloso de su abuelo paterno Abraham Bueso Arias, ya desaparecido, quien fue el primer microbiólogo de Honduras.

Estuvo trabajando en Viena, Austria, como maestro voluntario en un kínder. Allá se convirtió en trovador durante sus ratos libres, pero también en conservatorios. A veces acompañaba a Mía, la hija de Guillermo Anderson, que estudiaba arte cinematográfico.

Alaba que su padre estimule su deseo de triunfar y de ser un compositor reconocido, como también un buen abogado. “Lo que me toca a mí es buscar un balance entre mis dos actividades. El Derecho es para vivir, el arte es lo que me mantiene vivo”, comenta.

Piensa, además, que si llega a pegar en su carrera de cantautor se retirará del Derecho, pues “la vida solo es una y debo hacer lo que me gusta. Para el caso, la guitarra es parte de mí como lo fue de Guillermo Anderson. Cuando piso un escenario me siento el rey del mundo”.