Más de 5,800 horas sin luz en los primeros 6 meses de 2022

Durante el tiempo sin el servicio se dejaron de suministrar más de 28.6 millones de kilovatios hora por fallos, mantenimientos y apertura de circuitos.

Foto:

Por: Reynaldo Yanes

No son solo los fallos. Las deficiencias del sistema eléctrico de Honduras obligan a las autoridades a programar interrupciones periódicas en un esfuerzo por brindar un servicio medianamente aceptable que, de no hacerse de esa forma, podría incluso ser mucho peor.Mientras tanto, la población sigue sufriendo los constantes apagones en el servicio de energía eléctrica.

En una anterior entrega sobre este particular, se abordó el problema desde la perspectiva de los fallos de la red eléctrica, pero las interrupciones del servicio también tienen causas un poco más controlables, pero inevitables al fin y al cabo.

Para saber

La Enee tiene previsto millonarias inversiones para modernizar la infraestructura de transmisión a partir de 2023.

1403.8

Horas

Sin energía eléctrica se registraron durante mayo de 2022, la mayor cantidad en un solo mes.

De acuerdo con los datos que publica el ente Operador del Sistema (ODS), entre enero y junio de este año, las interrupciones de energía eléctrica acumulan 5,879 horas en las que no hubo servicio eléctrico en alguna parte del país.

Estas interrupciones incluyen fallos, mantenimientos, reducción de carga en las líneas y aperturas, bien manuales o bien automáticas en los circuitos de interconexión.

654

Interrupciones

Se registran en mayo de 2022, la mayor cantidad en lo que va del año.

Apagones programados

Cuando las autoridades publican los avisos de corte de energía, con frecuencia citan los mantenimientos programados como la causa, dando la impresión de que eso es lo que ocurre en la mayoría de los casos, pero eso no siempre es así.

El análisis de los datos del ODS muestra que los mantenimientos programados solo constituyen el 16% de todos los apagones, mientras que los fallos del sistema son los responsables, en el 46% de las veces, de las interrupciones en el servicio.

El resto de las interrupciones se reparten entre las reducciones de carga (7.5%) y las aperturas de circuitos (30.3%).Por otro lado, y según los mismos datos, la cantidad de interrupciones parece ir en aumento a medida que transcurren los meses.

Para el caso, enero comenzó promediando unas 106 interrupciones, alcanzando un pico máximo durante el mes de mayo, cuando el promedio fue de 299.5. Si bien el promedio bajó en junio a 222 cortes, la cifra para la totalidad del semestre se calcula en 179 interrupciones mensuales.

3 claves de los cortes
  • > 1. El país posee suficiente capacidad instalada para satisfacer la demanda energética. De acuerdo con el informe del ODS, durante junio de 2022 se produjeron 819.47 gigavatios de energía. El problema radica en que toda la capacidad instalada no siempre está disponible todo el tiempo
  • > 2. La demanda máxima de energía en todo el país, en un momento dado, oscila entre los 1,700 y los 1,800 megavatios de energía. La mayor parte de esta demanda se da durante el primer semestre del año, que incluye los meses de verano, durante los cuales aumenta el consumo energético
  • > 3. Honduras forma parte del Mercado Energético Regional (MER), en donde puede vender sus excedentes y obtener energía para complementar el suministro interno. El informe de junio del ODR no registra ventas de energía, pero sí compras de hasta 18,663.71 megavatios/hora.

En cuanto a la cantidad de horas sin suministro eléctrico, en su mayor parte (44.7%) se atribuye a las aperturas de circuitos, mientras que los mantenimientos fueron los responsables de aproximadamente la cuarta parte de los cortes (25.6%) y los fallos aportaron otro 23% como causa de las horas sin energía.

En su momento, Lucas Ramos, gerente de transmisión de la Enee, explicó que las limitantes en cuanto a líneas de transmisión suficientes para llevar la energía a las subestaciones de distribución y la falta de capacidad en algunas de estas contribuyen a provocar este problema.

Lo que determina cuánta generación se puede hacer llegar a los consumidores se resume en tres factores principales: (1) la capacidad de generación disponible; (2) la capacidad de transporte de las líneas de transmisión y (3) la capacidad de la red de distribución en un momento dado.

“Son esas tres cosas y entonces se van analizando y en función de eso se establece cuáles son los circuitos de distribución o los elementos porque, además, dentro de cada circuito de distribución, que pueden ser seccionados (para corte) para no permitir que los circuitos de transmisión y distribución se vayan al límite de su capacidad”, explicó Ramos.

$!El sistema de interconexión eléctrica se ha quedado desfasado respecto a las necesidades actuales.

Falta de inversiones

El asesor de la industria energética Salomón Ordóñez coincide en que el sistema de líneas de distribución “no se encuentra en buenas condiciones”, esto se debe, en su opinión a que, irónicamente, “no se les ha dado el mantenimiento adecuado”, pero también apunta que en el cuidado de la red eléctrica tampoco se han hecho las inversiones que se requieren.Pero ese no es el único problema.

Ordóñez señala además hacia otro factor que deriva en un servicio de energía deficiente: las pérdidas técnicas.

“Las pérdidas técnicas se han venido dando fuertemente por descuido de las diferentes administraciones de la Enee desde hace unos 10 o 12 años”, dice Ordóñez, y añade que “esto lo que ha logrado es hacer que la Enee vaya perdiendo su capacidad financiera al punto de que en la actualidad no tiene un flujo suficiente para cubrir sus gastos mínimos operativos”, de lo que resulta una escasez de recursos para “hacer nuevas inversiones y mejorar los sistemas de transmisión y distribución”.

El experto calcula que solo en las líneas de transmisión de alta tensión se necesita invertir unos 800 millones de dólares, en tanto que en el área de distribución habría que invertir unos 300 millones de dólares adicionales.

Ordóñez considera que la labor que efectúa la Enee en estos momentos sirve de paliativo, pero no ataca la raíz del problema, es decir, la renovación y ampliación de las capacidades de la red de transmisión y distribución. Y si bien la situación ya es bastante mala, sin las gestiones que efectúa la empresa estatal, la circunstancia podría ser incluso peor.

“Tendríamos fallas constantes e impredecibles y eso se va a ir agravando”, advierte Ordóñez en caso de que se demoren las inversiones necesarias.

Costo económico

Todas esas horas sin suministro eléctrico también se acumulan en la forma de energía no suministrada, cuya cantidad también ha ido aumentando con el tiempo.

De acuerdo con los datos del ODS, entre enero y junio pasados, se dejaron sin entregar 28.6 millones de kilovatios/hora (kwh).Todo esto tiene un costo económico y quien más lo sufre es la economía hondureña, que en buena parte se encuentra en la informalidad.

Aunque los cortes de energía afectan a todas las empresas, las del sector mipyme son especialmente vulnerables, debido a que muchas de ellas carecen de los recursos para proveerse de un generador eléctrico de emergencia que les permita continuar sus operaciones cuando se va la energía.

Consultada a este respecto, Esperanza Escobar, presidenta de la Asociación Nacional de la Mediana y Pequeña Industria de Honduras (Anmpih), dijo que “no podemos caer en una situación de no producir, porque si no producimos, no comemos, no le pagamos a nuestros empleados, no podemos honrar nuestros compromisos”.

Pero también es un problema para las grandes empresas, asegura el asesor Ordóñez. “Los apagones ahuyentan la inversión, que es lo que más necesita Honduras para generar empleos y la calidad de vida de los hondureños”.