Karen, histórica e inspiradora: “Vamos a entrarle ahora a la maestría”
Karen Hernández se graduó este viernes de licenciada en Pedagogía y se convirtió en la primera egresada en recibir su título universitario en formato braille por parte de la UNAH
Foto: Cortesía UNAH
Karen Hernández recibió este viernes 27 de septiembre su título de licenciada en Pedadogía con la particularidad que está grabado en tinta y braille.
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Tegucigalpa, Honduras.-
Karen no ve desde los 21 años, pero nunca ha perdido de vista sus sueños. Ahora lee con los dedos de ambas manos a través de una cajita que le ayuda a convertir seis huecos en palabras, poesías y cuentos.
Este viernes 27 de septiembre, diez años después del inesperado día en que perdió la vista, se graduó como licenciada en Pedagogía y se convirtió en la primera persona en recibir en Honduras su título en formato de braille, método de comunicación para las personas no videntes.
Karen Yoselin Hernández Sauceda (31 años) es una mujer que colocó una barrera a las palabras negativas por su condición visual. De cada comentario pesimista surgía más inspiración para ella. Y no necesitaba ver para imaginar cómo alcanzar el éxito.
En entrevista exclusiva a LA PRENSA Premium previo a recibir su título académico, ella hizo un repaso de su vida.
De pelo rubio, de aproximadamente 1.60 metros, con un tono de piel claro y unas manos que son el espejo de su cuerpo, la joven nació en Morocelí, El Paraíso, lugar donde creció y vivió el cambio inesperado para su vida.
Todavía recuerda el momento cuando se apagó todo.
“Me pegó un dolor de cabeza bien fuerte, no podía abrir los ojos del dolor de cabeza porque tengo glaucoma, entonces el glaucoma hizo que mi presión ocular se subiera demasiado al aumentar esto el dolor de cabeza fue intenso, fuerte, fuerte, tiempo después el dolor se me bajó, abrí los ojos y ya no miraba”, narró Karen.
Las personas con glaucoma presentan sobre sus ojos una capa blanca, fuera de ello mantienen intacto su movimiento y su reflejo. Esta enfermedad visual es causada por el daño que sufre el nervio óptico (es lo que conecta la parte posterior de cada ojo -su retina- al cerebro); a medida que este nervio se deteriora progresivamente aparecen puntos ciegos en la vista que llevan hasta la pérdida visual total.

Los primeros retos
Con un tono de voz suave y algo quebrantada, Karen recordó que “dos meses después de todos mis síntomas, el doctor me revisó y me dijo que, en efecto, ya no tenía visión, ‘tenés que aprender a vivir ciega’, entonces me dio una remisión para la Escuela para Ciegos (Pilar Salinas, Tegucigalpa), ahí estuve interna en el 2015.”
Vivió un largo proceso para adaptarse a una nueva realidad y desarrollar el resto de sus sentidos al máximo hasta llegar a crear mapas mentales para saber por dónde se dirige.
Aprender el alfabeto desde cero pero en un nuevo formato, cortar chile, cebolla, tomate para preparar chismol, y conocer nuevamente las distintas calles difíciles, confusas y peligrosas de Tegucigalpa con la ayuda de un bastón fueron partes de la preparación de Karen en Pilar Salinas.
“En Tegucigalpa me daban clases de movilidad dos veces al día, en la mañana y en la tarde, me llevaban del San Felipe hasta el Novacentro (centro comercial), me llevaba la maestra de movilidad y luego me dejaba en el Novacentro y me decía: ‘Ahora regrese’... Entonces para mí ¡woooooow!”, recordó mientras alzaba las manos y su boca formaba una perfecta “O”.
“Memorizar el camino, creo que es una habilidad que ayudó a desarrollar mi oído y hacerme mapas mentales- reflexionó-, saber por dónde voy, qué camino voy a seguir, entonces allí en la escuela para ciegos me dieron la oportunidad de aprender”.
Sin embargo, la enseñanza principal se concentró en el arte de dominar la escritura en braille.
Vino un nuevo mundo para ella. Un lenguaje con puntos que florecen bajo la yema de los dedos, como una estrella diminuta, guiando a quienes leen con el alma e iluminando un universo de palabras invisibles.
Conocido también como cecografía, el braille es un sistema de símbolos alfabéticos y numéricos que se vale de seis puntos táctiles para representar cada letra y cada número, e incluso símbolos musicales, matemáticos y científicos.
Al finalizar sus estudios en la escuela y con sus manos como su mejor herramienta de trabajo, Karen comenzó a formarse como masajista profesional y consiguió un empleo en Santa Lucía, un municipio vecino a la capital.
Los inicios en esta ocupación no eran el final de camino, sino el apoyo que económicamente recibiría en su vida para poder comenzar sus estudios superiores.
A pesar de no volver a ver los colores de la vida, la pasión inquebrantable por convertirse en una educadora más del país, así como desarrollar nuevos métodos de enseñanza, la movió a luchar por su título universitario.
El primer desafío para comenzar sus estudios universitarios fue la Prueba de Aptitud Académica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (PAA-UNAH). En lugar de completar un folleto físico, Karen hizo sus ejercicios con la ayuda de una computadora que tiene instalado un lector de pantalla para las personas no videntes y que reproduce en audio las preguntas de la evaluación.
En un transcurso de cinco años de formación tuvo muchas dificultades: movilizarse entre edificios en la extensa Ciudad Universitaria (únicamente guiada por su bastón), traducir cada material de clases (recibía los documentos en PDF, los pasaba por el programa de su computadora y ella tomaba notas en braille) y cursar asignaturas muy visuales (sus docentes y compañeros le describían las imágenes y las diapositivas).

El tacto para enseñar
Karen, tanto por su condición como por su formación, es más sensible a la enseñanza dirigida a personas con discapacidad, no solo visual, sino también intelectual y motora. Ella sabe que las evaluaciones para niños y niñas bajo estas condiciones son diferentes.
Ella ya lo aplica, pues actualmente forma parte de los docentes del Centro Básico República de Honduras, ubicada en la colonia capitalina Reynel Fúnez (dejó su trabajo como masajista al realizar su práctica profesional y después consiguió este empleo temporal como maestra, tal y como lo soñó).
Justo cuando comentaba sobre su faceta como pedagoga y al momento de mostrar sus instrumentos educativos, se le dibujó gran sonrisa. Es la expresión que muestra el amor por trabajar con niños.
Demostrando que la educación va más allá de lo que se puede ver y construyendo un verdadero aprendizaje desde el corazón y la mente, siempre se hace acompañar de su alfabeto móvil, una caja llena de pequeños cuadros de papel en varios colores con letras del abecedario en tinta de marcador y con braille.
Cada día siempre ha sido un ejercicio de superación. Karen no solo cargó con las responsabilidad de estudiar en la universidad y trabajar como masajista -y ahora con el reto como docente- pues también se ha ocupado de sus dos hijas (de cuatro y tres años, actualmente), fruto de su matrimonio con un muchacho que también es no vidente.
Mamá, esposa, licenciada en Pedagogía y docente, con jornadas sumamente atareadas. Ya logró más que mucha gente con el sentido de la vista completo. Sin embargo, sus aspiraciones todavía son más altas.
“Quiero especializarme en algún tipo de discapacidad, ahorita la universidad va a abrir la maestría en Psicopedagogía, entonces vamos a matricularnos y vamos a entrarle a eso de la maestría en Psicopedagogía” , detalló con un tono de voz muy alegre.
Como siente que no hay ningún obstáculo frente suyo, también se ha propuesto después “sacar mi doctorado en discapacidad intelectual, creo que la discapacidad intelectual es la discapacidad que me llama la atención, porque es un mundo ajeno a mí”, reveló.

Tinta y braille
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras realizó la entrega del título universitario a la joven Karen este día en formato braille, el primero de esta naturaleza en la historia del país.
Esta nueva iniciativa busca que las personas no videntes puedan leer la recompensa de sus esfuerzos, así que está grabado tanto en tinta como en escritura táctil.
¡#UNAHNuevaHistoria se escribe con inclusión!
— UNAH Universidad Nacional Autónoma de Honduras (@UNAHoficial) September 25, 2024
La UNAH ha dado un paso histórico al emitir su primer título en Braille, reafirmando su visión humanista y compromiso con la igualdad de oportunidades 🎓👏 pic.twitter.com/uEwtDpOMUl
Con una gran sonrisa y una alegría notable en su rostro, Karen aclaró que “no soy la primera ciega que me gradúo, pero sí en este periodo del rector (Odir Fernández) soy creo que la primera persona que me voy a graduar, entonces me siento muy feliz, muy contenta, muy agradecida con el rector por esta manera de hacer inclusión, yo estoy muy agradecida, muy feliz”.
En la ceremonia de graduación, no contuvo la emoción. Mientras sostenía su bastón, mostraba con orgullo su reconocimiento, que encierra en tinta y huecos un esfuerzo de diez años.
Celebraron sus padres, celebraron su esposo y sus hijas, celebraron sus maestros, celebraron sus compañeros. Toda la universidad lo celebró. Ella también, pero quizás con la mente puesta en su maestría. Karen, a pesar de su problema visual, ve la vida tan claro.
