Unas 10 mil escuelas y colegios siguen con daños estructurales; lluvias lo agravan
LA PRENSA Premium realizó un recorrido por varias escuelas y colegios en las zonas norte y centro del país, revelando el deterioro agravado por las recientes lluvias
Foto: Foto: Melvin Cubas/La Prensa
Los menores enfrentan la amenaza de inundaciones causadas por las lluvias, tanto dentro de las aulas como en las áreas de recreo
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Tegucigalpa, Honduras. -
“Cuando caen aguaceros es cosa seria porque nos mojamos completitos, como el techo está dañado, entonces a veces lo que hacemos es que los cipotes traen capotes o suspendemos clases mientras pasa el agua”, contó una profesora de un instituto público de Tegucigalpa, la capital de Honduras.
La docente, que prefirió mantenerse anónima, parecía estar acostumbrada a esas prácticas, aunque estaba consciente que no eran las condiciones adecuadas para impartir y recibir clases. Sin embargo, la marginación de las autoridades para reparar su centro educativo la obligaba a tomar otras medidas de emergencia.
LA PRENSA Premium realizó un recorrido por diversas escuelas y colegios de Tegucigalpa y San Pedro Sula, documentando las alarmantes condiciones en las que miles de niños y adolescentes reciben clases. En muchas escuelas, los techos se caen a pedazos, hay daños en el suelo y las instalaciones sanitarias son insuficientes o inexistentes.
Como si fuera poco, en varios centros escolares son los mismos maestros y padres de familia que aportan de su bolsillo para reparar y embellecer las aulas de clases. “Pero eso nadie lo ve, piensan que fue el gobierno cuando nada que ver, somos nosotros que nos hemos unido para mejorar las instalaciones de nuestros muchachos”, expresó la maestra.
La situación se repite en cientos centros educativos del país, donde las condiciones en las que los menores reciben clases son cada vez más deplorables, lo que se convierte en un factor para que dos de cada cinco niños deserten del sistema educativo.

Recorrido
10,839
escuelas
están en malas condiciones
La fachada del Instituto José María Casco, ubicado en la colonia La Sosa, se ve impecable, pero por dentro esconde grandes deficiencias.
El equipo periodístico de LA PRENSA Premium visitó el centro educativo y descubrió aulas con techos dañados y abultados por filtraciones de agua, obligando a los estudiantes a desplazarse con precaución para evitar mojarse. En algunas aulas el piso de cerámica está quebrado y no tienen energía eléctrica, por lo que gran parte de los 800 estudiantes matriculados este 2024 reciben el pan del saber a oscuras.
Las paredes de las aulas de clases están desgastadas, con pintura descascarada, mientras que gran parte de los inodoros están fuera de servicio. A pesar de que tienen tanques de agua, los lavamanos dañados impiden que los estudiantes puedan realizar adecuadamente su higiene personal.

Algunos docentes explicaron que los proyectos se financian con los fondos provenientes de la matrícula escolar gratuita. Además, dijeron que organizaciones internacionales apoyan la mitad de estos proyectos, mientras que la otra mitad suele ser cubierta por maestros y padres de familia.
”Nos dijeron que la otra semana vienen a arreglar el piso del dinero de matrícula gratis. El techo se ha vuelto nido de palomas, varios interruptores no funcionan. Ahorita no tenemos libros y el material didáctico lo compra el maestro, mire el colegio es grande, casualmente el año pasado fue pintado, pero ya arregladito se miraría mejor”, expresó el profesor Fernando Palma.

En otro punto del recorrido, la escuela secundaria Itzamná, ubicada en la colonia Satélite, presenta problemas con las tuberías, además de daños en las ventanas, el piso y el techo. Aunque recientemente el japonés Shin Fujiyama les donó una parte del techo, aún quedan muchas reparaciones por realizar.
”Si no fuera por el chinito a saber cómo estuviera, viera cómo estaba. Ojalá sigan mejorándola porque la escuela es bonita y grande, yo ya salí, pero mi hermana estudia aquí y yo quiero que estudie en buenas condiciones pue”, dijo un adolescente en la entrada del instituto.
El director del centro educativo, Amnier García, explicó que están en proceso de legalizar el terreno donde se ubica la institución. Además, destacó que el centro educativo ha sido priorizado por las autoridades, por lo que, una vez concluido el proceso legal, esperan que se inicien las mejoras necesarias en la infraestructura.

El recorrido continuó con una visita a la escuela Lisandro Quezada, en el sector nueve de la colonia Hato de En medio. Cuando el equipo de LA PRENSA Premium ingresó los niños estaban en recreo y justo sonó la campana para regresar a clases.
Todos corrieron mientras subían las gradas hacia el segundo piso, que comenzaron a vibrar intensamente, como si fueran a desplomarse en cualquier momento. El equipo observó enormes grietas en las gradas del segundo y tercer piso de la institución, poniendo en riesgo la vida de los casi 400 estudiantes matriculados.
“Así es siempre, viera a la hora de salida también, lo que hacemos es que los vamos sacando en varios grupitos para no ponerle tanto peso a las gradas porque nos da miedo que pase algo”, expresó la profesora María Silvia Cubas.

Al salir de la institución, una niña de ojos claros expresó al equipo periodístico: “¿Van a arreglar la escuela? El otro día me caí en esas gradas porque no hay dónde agarrarse cuando jugamos landa (juego grupal que consiste en perseguirse hasta tocar a uno y repetir el ciclo)”.

Crítico
Al igual que en Francisco Morazán, la misma historia se repite en los 17 departamentos restantes. En San Pedro Sula, por ejemplo, LA PRENSA Premium también identificó centros educativos en condiciones deplorables.
En la escuela Carlos Alberto Rivera, ubicada en el sector de la Rivera Hernández, la situación es crítica. Las lluvias forman enormes pozas de agua en la cancha, justo frente a las aulas. Durante el recreo, los niños se ven obligados a quedarse en los bordes del patio, sin poder disfrutar de actividades de esparcimiento debido al peligro que representan las acumulaciones de agua
En el mismo sector se encuentra el Instituto Oficial Copantl, un claro ejemplo del abandono por parte de las autoridades. LA PRENSA Premium identificó techos rotos que permiten la filtración de agua, pupitres en deplorables condiciones y ventanas con la madera podrida. Algunas aulas, en lugar de ser espacios de aprendizaje, se han transformado en bodegas y basureros llenos de equipo obsoleto.

En ninguno de todos los centros educativos que visitó este medio se dispone de acceso a internet, una necesidad básica e imprescindible en pleno siglo XXI. Los docentes entrevistados coincidieron en que la conectividad es fundamental para el desarrollo académico y profesional de los estudiantes, pues la falta de internet limita sus oportunidades de aprendizaje, investigación y comunicación.
Además, en varias escuelas e institutos técnicos no hay suficiente equipo de computación, por lo que los estudiantes deben compartir computadoras o se dividen en grupos para poder recibir la clase. “El equipo de computación es una necesidad urgente, -pero- no hay una política para ello, ni siquiera se ha avanzado en el servicio de internet en los centros educativos”, expresó el experto en temas educativos Mario Alas.
De acuerdo a la Secretaría de Educación, actualmente hay 2,589 centros educativos con aulas tecnológicas, pero apenas 538 tienen acceso a internet. Sin embargo, las autoridades pretenden llevar internet al 50% de los centros educativos públicos (12,500) para el 2030.

Cobertura
Para Luis Ramírez, presidente del Colegio Profesional Unión Magisterial de Honduras (Coprumh), el problema de infraestructura no se trata de solo el estado físico de la institución sino también los recursos que puedan necesitar. “No es solo infraestructura, uno espera que haya baño, agua, gel, alcohol y todo lo que se necesita en un centro educativo”, expresó.
“El sistema educativo en realidad necesita mucho, mucho, mucho. Yo lo he dicho siempre, por Educación ha pasado cualquier cantidad de profesionales y yo no entiendo la verdad, porque fíjese que el sistema necesita cosas prácticas de verdad, pero no hay que buscar culpables sino la solución, pues”, dijo.
“Los niños necesitan medicamentos y alimentos, el docente resolverle el tema socioeconómico y el nuevo modelo educativo debería ser adaptado a la realidad del país, pero no sé qué pasará realmente y el tema de la pandemia nos está pasando factura también”, agregó.
Ramírez explicó que la gestión realizada en los centros educativos no ha sido suficiente, pues hay varios aspectos a mejorar como el suministro de medicamentos y capacitaciones para el cuerpo docente.

Este medio también constató que en el Instituto Saúl Zelaya Jiménez, situado entre la colonia La Rosa y Flor del Campo, no hay una clínica habilitada, además de que son los propios maestros y personal administrativo que compran los medicamentos para asistir a los estudiantes.
En este instituto técnico, donde están matriculados al menos 1,300 estudiantes este año, también enfrentan diversas carencias, como la falta de equipos de computación y máquinas para los talleres.
Además, hay problemas con el suministro de luz y agua, así como deficiencias en el estado del suelo y la pintura. Las filtraciones de agua también son un problema constante, lo que obliga a los maestros a organizar campañas de limpieza cada vez que llueve.
Cindy Matamoros, directora de la institución, explicó que este centro educativo tiene diversos problemas, por lo que urgen a las autoridades su pronta intervención para mejorar las instalaciones.
“Mire el auditorio cómo está, bien dañado está, hay humedad en las paredes y cuando llueve se hacen unas pozas de agua enormes, no tenemos cortineros y son espacios que se utilizan bastante, hacemos reuniones, obras cívicas y necesitamos rescatarlo”, expresó.

Acciones
Desde la dirigencia magisterial esperan que se cumpla con la meta de las 12 mil escuelas intervenidas que anunció la presidenta Xiomara Castro desde el inicio de su gestión, pues aseguran que ya tienen el apoyo directo de China
Actualmente, la matrícula escolar es de 1,809,105 estudiantes en los niveles prebásico, básico y medio, posicionando al 2024 como el año con la matrícula más baja de la última década. Educación había proyectado una matrícula de más de 2 millones para este año, pero diversos factores, como la migración, la pobreza y la inseguridad, han provocado la deserción de al menos 54,000 estudiantes.
Para 2024, las autoridades de Educación se han propuesto intervenir 2,172 centros educativos, como parte del ambicioso plan refundacional que busca renovar 12,000 escuelas en un período de cuatro años.
Este esfuerzo comenzó en 2022, cuando se intervinieron 1,065 centros, seguido por 2,347 en 2023. Sin embargo, a pesar de estas cifras, muchos centros educativos continúan enfrentando problemas de infraestructura que se agravan por las condiciones del tiempo, pues durante la temporada de lluvia hay inundaciones, y en épocas de calor intenso, la falta de equipos de ventilación agobia a los estudiantes y docentes.
En un informe de 2023, la Dirección de Construcciones Escolares contabilizó 13,186 centros educativos en mal estado, por lo que este año habría al menos 10,839 que necesitan intervención urgente.
Este año, Educación tiene un presupuesto de 40,752.6 millones de lempiras, 2,000 millones más que el año pasado, pero para lograr la reparación de los centros escolares dañados a nivel nacional se necesita un presupuesto de al menos 39,558 millones de lempiras, según el informe.
Una vez más, este medio buscó al ministro de Educación, Daniel Sponda, pero hasta el cierre de esta edición, no hubo respuesta.