Dos de cada cinco niños están fuera del sistema educativo en Honduras

Este año se matricularon más de 54 mil estudiantes menos que el año pasado. De la niñez proyectada por el INE, el 60% está matriculada, mientras que el 40% está fuera del sistema educativo

Foto: Foto: Andro Rodríguez / LA PRENSA

La deserción escolar ha sido intensificada desde la pandemia de covid-19, según los expertos.

mié 10 de julio de 2024

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Tegucigalpa, Honduras. -

“Más de un mes tiene de no ir al colegio y ya no quiere volver, dice que no sirve para nada y prefiere ir a ayudarle a su papá en la obra, dice que ahí al menos le pagan al día y ya viene con sus centavitos”, contó a LA PRENSA Premium doña Clementina (nombre ficticio).

Su hijo Alan, de 16 años, que repetía por segunda vez tercero de ciclo, decidió abandonar sus estudios, convencido de que no tienen sentido. “Yo ya no me meto con él, es bien necio y los consejos de su papá no ayudan, le sigue la corriente porque él tampoco quería que estudiara mi muchachito”, lamentó la señora.

Don Manuel, el padre de Alan, es un hombre trabajador pero severo. Desde que la economía familiar cayó, insistió en que todos deben contribuir de alguna manera. “Yo quería que él fuera alguien en la vida porque como uno no tuvo la oportunidad, sueña con que ellos la tengan para que vivan mejor, pero a él no le interesa”, expresó la madre.

Como Alan, muchos jóvenes enfrentan decisiones similares, aunque por distintas circunstancias. Algunos optan por abandonar los estudios, mientras que otros ni siquiera se matriculan.

Actualmente, hay 1,175,787 niños de entre 3 y 17 años sin acceso a las aulas, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) recogidos hasta finales de mayo de ese año.

Además, el INE reportó que 845,258 estudiantes de entre 5 y 17 años no están inscritos en el sistema educativo. Sin embargo, para este reportaje, se consideraron los alumnos desde los 3 hasta los 17 años, dada la alta competitividad del sistema privado y su demanda desde temprana edad.

Deserción

40%

de la población infantil

está fuera del sistema educativo nacional

Estas cifras revelan una brecha significativa, ya que que la población estimada de niños en 2024 es de 2,912,578. Con un cálculo, podemos decir que la cantidad de menores estudiantes y los que están fuera del sistema educativo es similar entre el total de la niñez proyectada este 2024 con 60% matriculados y 40% ausentes.

Actualmente, la matrícula escolar es de 1,809,105, un 3% menos que el año pasado, cuando fue de 1,863,489 estudiantes. Es decir que -en comparación al 2023- un total de 54,384 estudiantes no se matricularon en el sistema educativo este año.

Visto de otra manera, significa que este 2024 es el año con la matrícula escolar más baja en la última década si se mantienen las estadísticas preliminares, pues indican que dos de cada cinco niños en Honduras están fuera del sistema educativo.

En la última década, la deserción escolar ha mostrado cifras alarmantes en el país. El año 2019 fue particularmente crítico, con 105,971 estudiantes abandonando el sistema educativo. Otro año significativo fue 2018, cuando 81,858 jóvenes dejaron sus estudios. Tras la pandemia de covid-19, en 2021, se registraron 92,429 casos de deserción escolar.

Para el 2022, la cifra de desertores disminuyó a 51,828, y en 2023 se redujo aún más, alcanzando los 15,678.

En lo que va de 2024, todavía no hay datos oficiales de deserción escolar, pero expertos aseguran que la cifra podría aumentar debido al desfase en la entrega de la merienda escolar, una de las mayores motivaciones para que los niños asistan a clases.

Según datos de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), hasta el 28 de junio de 2024, se han impartido 96 días de clases (uno perdido), de los cuales la merienda escolar se ha entregado en 87, dejando 9 días sin provisión.

“Los números serán más altos este año porque aún tenemos efectos postpandemia, la sobreedad impacta en el desempeño y luego en la deserción. Por ejemplo, a primer grado se ingresa con seis años de edad, lo pueden hacer con siete y hasta ocho, pero a esa condición se le llama sobre edad”, expresó el exministro de Educación, Marlon Escoto.

Escoto, también director de Educación de la ASJ, destacó que los niveles más afectados son la educación prebásica y básica. Esta etapa educativa es crucial e irrepetible; sin embargo, debido a la falta de coincidencia entre la edad y el grado, el sistema tiende a excluir a estos estudiantes.

“Esto los expone a esperas prolongadas, hasta que alcanzan los quince años, exactamente, y pueden acceder a modalidades educativas para adultos”, explicó Escoto.

" “Hoy en día los jóvenes no quieren esforzarse, entonces, al reprobarse, se desaniman y también eso los hace retirarse de los centros educativos” "

Departamento

En 2023, se observó que el departamento de Cortés tuvo la mayor cantidad de deserciones escolares con un total de 2,631 casos reportados. Le sigue Francisco Morazán con 1,602 desertores, mientras que Yoro y Comayagua ocuparon el tercer y cuarto lugar respectivamente, con 1,442 y 1,218 casos.

Otros departamentos con altos índices de deserción incluyen Atlántida (1,295), Olancho (1,154), Colón (954), Copán (712) y Choluteca (648).

Además, El Paraíso (591), Santa Bárbara (586), Ocotepeque (556), Intibucá (533), Lempira (529), La Paz (412), Valle (391), Islas de la Bahía (286) y Gracias a Dios (138).

Algunas de las regiones más afectadas son aquellas con escasos recursos económicos, como ocurrió en el caso de Alan y su familia. Además, la distancia geográfica también juega un papel crucial, ya que limita el acceso a una educación de calidad. A esto se suma la prevalencia de criminalidad y violencia, que agrava aún más la situación.

Históricamente, el sistema educativo hondureño ha enfrentado múltiples retos, desde la falta de infraestructura adecuada hasta la escasez de maestros capacitados. A pesar de las medidas de los diferentes gobiernos, los avances han sido lentos y desiguales.

Causas

Mario Alas, experto en Educación e investigador de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (Upnfm), explicó que la pérdida de matrícula se ha intensificado en la última década, especialmente por la pandemia de covid-19 que intensificó la deserción escolar.

”Lo interesante es que a pesar de los esfuerzos que han hecho las autoridades por recuperar la matrícula, esta ha seguido descendiendo. Hay que recordar que los factores no solamente son internos, sino que influyen factores externos como pobreza, violencia, y falta de empleos”, expresó Alas.

Respecto al último factor, el experto considera que una gran cantidad de jóvenes prefieren no estudiar porque creen que graduarse de educación media no les va a ayudar a conseguir empleo, por lo que prefieren emigrar.

”Con esto nos están haciendo un llamado de atención sobre la currícula, sobre que hay que revisar la de media y tercero de ciclo para que los muchachos sientan que lo que aprenden en la escuela y en el colegio realmente les va a servir para la vida”.

$!Dos de cada cinco niños están fuera del sistema educativo en Honduras
“Los jóvenes creen que estudiar no les va a ayudar a conseguir un empleo”: Mario Alas, experto en temas educativos

Según el entrevistado, los jóvenes se desmotivan al ver que otros que egresan de carreras, incluso universitarias, no tienen oportunidad de empleo y si hay oportunidad de empleo son salarios muy bajos.

Otra causa significativa de la deserción es la pobreza extrema que afecta a miles de familias en el país, especialmente en las zonas rurales, donde los padres prefieren enviar a sus hijos a trabajar al campo en lugar de ir a la escuela debido a la necesidad de ingresos. En las ciudades, predomina el trabajo informal.

La caza, pesca, construcción y agricultura son algunas de las actividades en las que participan los menores de las zonas rurales, mientras que en las ciudades es común ver a niños dedicándose al rubro del transporte, silvicultura, comercio, entre otros.

$!En los niveles básicos y prebásica es donde hay mayor cantidad de estudiantes desertores, según cifras oficiales.

Migración

Renán Posas, de la dirigencia magisterial, explicó que la migración es uno de los factores más marcados, pues experimentó con sus propios ojos la deserción de estudiantes por esa causa a tal punto que hubo secciones que se quedaron con apenas tres estudiantes, cuando antes había 27.

“Yo me negaba a aceptar esto, pero muchos padres se fueron a otros países y ahora que ya está regulada su situación migratoria se llevan a sus hijos. Yo me quedé sorprendido porque miraba cada día cómo iban disminuyendo los alumnos, decían ‘profe, se fue’, y la verdad antes no creía que fuera tan real”, dijo.

La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), a través de su representante Kathry Lo, subrayó cómo el desplazamiento forzado de familias debido a la violencia y otros conflictos ha interrumpido el acceso a la educación de muchos niños, creando vacíos significativos en su desarrollo académico y emocional.

“La deserción escolar puede anteceder al desplazamiento forzado de niños y sus familias y es una de las consecuencias que puede generar el desplazamiento. La protección de los derechos de los niños es un asunto humanitario esencial para el desarrollo del capital humano del país”, expresó.

Sobre las medidas necesarias para abordar esta crisis educativa, los expertos recomiendan una campaña intensiva para sensibilizar a las familias sobre la importancia de la educación. Mejorar la infraestructura escolar, proporcionar recursos educativos adecuados y aumentar las oportunidades de becas y apoyo financiero son pasos cruciales para incentivar la permanencia escolar, dijeron.

El desafío para Honduras es grande, pero con un enfoque integral que aborde tanto las causas estructurales como las coyunturales de la deserción escolar, existe la posibilidad de mejorar significativamente el acceso y la calidad de la educación para todos los niños y jóvenes del país.

LA PRENSA intentó comunicarse con el ministro de Educación, Daniel Sponda, para conocer algunas de las estrategias que planean implementar para abordar la crisis, pero no respondió mensajes de WhatsApp ni llamadas telefónicas.

" “Los niños de 15 a 17 años son los que tienen mayor riesgo de ser usados y reclutados por organizaciones criminales cuando no cuentan con espacios protectores como las escuelas” "