El poeta Alfred Tennyson escribió en el Siglo 19: “Debo perderme en la acción si no quiero marchitarme en la desesperación”. Y esta frase del viejo poema puede ayudarnos en momentos en que la preocupación y el estrés llenen nuestro espíritu. El almirante Richard Evelyn Byrd descubrió esta misma verdad cuando vivió solitario durante cinco meses en una pequeña choza prácticamente sepultada en los hielos del Polo Sur. Pasó cinco meses en completa soledad. En un radio de ciento cincuenta kilómetros no había ningún otro ser vivo. Sabemos lo que ocurrió porque nos lo relató en su libro “Alone” (“Solo”). Ahí contó de los cinco meses que pasó en la “desconcertante y abrumadora oscuridad”. Los días eran tan negros como las noches. Tenía que hacer algo para no perder el juicio. Así, cada noche, antes de apagar la linterna, planeaba el trabajo del día siguiente. Una hora para dedicarla al túnel de escape. Media hora a la nivelación, una hora a ordenar los tambores de combustible, otra hora dedicada a labrar estantes en el túnel de los alimentos y dos horas a reponer algún desperfecto en el trineo personal. Dale Carnegie en su libro “Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida” nos cuenta lo que escribió el Almirante en su libro: “Era maravilloso utilizar el tiempo de este modo. Me proporcionó una extraordinaria sensación. Sin esto, los días no hubieran tenido sentido, hubieran terminado desintegrándome”.

George Bernard Shaw nos dijo: “El secreto de ser desdichado estriba en tener muchos ocios para pensar si se es feliz o no”. ¿Pero qué hace el común de la gente cuando la preocupación y el estrés llenan su espíritu? Quieren que los dejen a solas, y ahí tienen el tiempo para rumiar sus penas. Yo lo sé bien, porque la soledad que produce la partida de la compañera nos afecta mucho. Decidí que una forma de rendirle homenaje es ser tan feliz como siempre lo fui con ella. ¿Cómo actuar para no marchitarnos en la desesperación? El secreto está en el poema de Alfred Tennyson: “Hay que perderse en la acción”. ¿Lo probará usted?

LO NEGATIVO: Ocupar demasiados ocios a solas para decidir qué tan infelices debemos ser.

LO POSITIVO: Romper el hábito del estrés y la preocupación, poniéndonos en acción.

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