Un designado presidencial que no ha encontrado cupo real en la Casa Presidencial, Salvador Nasralla, a tal grado que, a los nueve meses de estar en ese puesto ejecutivo, ya anuncia que su Partido Salvador de Honduras (PSH) romperá con la alianza con Libertad y Refundación (Libre) en las próximas elecciones presidenciales del año 2025.

Un primer caballero presidencial que se siente un consentido con poder en la Casa Presidencial, donde su esposa Xiomara Castro es la mera jefa como presidenta de la república y lo tiene como asesor presidencial.

El principal problema de Nasralla es que se metió al campo de la política vernácula ya bastante “grande”, pues son campos asimétricos el deporte y la política.

Y por muchos correligionarios futboleros que lo apoyaron, en sus mejores momentos, no le ajustaron para sumar los votos necesarios, pues quedó en cuarta posición en su primera participación de las elecciones del año 2013.

Y en las elecciones recién pasadas del año 2021 tuvo que unirse a esta alianza que lo llevó a ese privilegiado puesto del primer designado presidencial, pero que actualmente lo tiene frustrado y decepcionado e incapaz de levantar la voz o propiciar algún relajo ante el “clan gubernamental de la familia Zelaya y Castro”.

Pues los primeros días del nuevo Gobierno llegó hasta alzando la voz y exigiendo demasiado y pensó lograrlo por tratarse de que una ex primera dama es la gobernante, pero se le apareció el primer caballero Mel Zelaya, que además de ser el confiable asesor de Castro también es el principal guardaespaldas.

Parece que muy poco o nada le sirvieron al “señor de la televisión” tantos discursos violentos, efusiva celebración, selfis y cantos de sirenas durante la celebración de las pasadas elecciones presidenciales en un país llamado Honduras.