“La ambición es la pasión de un gran personaje. Aquellos dotados de ambición pueden realizar actos muy buenos o malos. Todo depende de los principios que los dirigen”. Napoleón Bonaparte.

Todo deseo intenso y vehemente de conseguir una cosa difícil de lograr, especialmente riqueza, poder o fama es una ambición.

Si todo aquello que promueve a la acción y el desarrollo es en equilibrio de respeto, coherencia y te invita a abandonar el conformismo y la mediocridad es favorable; pero si este deseo viola los principios esto se vuelve riesgoso, pudiendo perjudicar a otras personas.

Fue Napoleón Bonaparte quien quiso conquistar toda Europa, lo cual le llevó a tener muchos enemigos y terminó sus días en el destierro en la isla de Santa Elena. Ese impulso intenso para el éxito o poder según la mentalidad tradicional.

La palabra griega para ambición es philotim que significa estimar como un honor; ser ambicioso no es en sí la dificultad, todo ser humano quiere progresar y avanzar en la vida; lo que es incorrecto es lo que usted estima y honra primero que puede ser la raíz y el origen de la ambición.

Un principio y origen de todas las causas de maldad “Porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. 1 Timoteo 6:10Una persona ambiciosa siempre está con una insatisfacción permanente, siempre elevan por encima de todo sus propios deseos, metas y caminan con un ego elevado.

La conducta humana siempre clarifica personas con ambición sana normal, ambición desmedida o patológica y la ausencia de ambición.

El poema de Jaime Torres lo expresa: “La más alta clemencia está en la flor sombría que da toda su esencia. No busques otra cosa.

¡Corta, abrevia, resume; no quieras que la rosa dé más que su perfume! La ambición siempre se origina en la maldad”.