Distancia social

El hombre es gregario por naturaleza, fuimos creados para tener relaciones unos con otros de manera cercana, por ello la necesidad inherente de mostrar dichos apegos personales a través de establecer conversaciones, abrazar, dar la mano, saludar dando beso, reunirnos para compartir, entre otras manifestaciones de respeto y cortesía hacia nuestros interlocutores.

Pero esta vez, la nación está siendo amenazada por el virus del Covid-19, que nos impide de manera momentánea y pasajera mostrar las conductas arriba referidas. ¿Es incómodo? ¿Parece falta de amistad y de reconocimiento al otro? Sí, pero es absolutamente necesario seguir esas conductas mientras pasa la tormenta.

De hecho, llevar a cabo esos comportamientos, entre otros como lavarse las manos de manera constante, no salir de casa, taparse con el codo al toser o estornudar es la respuesta más efectiva para detener este enemigo común que nos acecha. Por ahora, y solo por este corto tiempo que viene, la Organización Mundial de la Salud indica que lo mejor que podemos hacer es quedarnos en casa teniendo las medidas de higiene pertinentes. Esto no es un juego, no es algo que sea irreal, no es momento de discutir el origen con teorías de conspiración de las cuales no tenemos certeza.

Se entiende igualmente que hay conciudadanos que viven del día a día de sus actividades comerciales, como los vendedores ambulantes, entre otros, y ante ello el Estado debe tener una respuesta inmediata para satisfacer las necesidades de la población y al mismo tiempo asegurarse de que dichas personas no tengan que salir a exponerse a la calle a una contaminación que sería extremadamente peligrosa. Asumamos la responsabilidad con seriedad ciudadana y humana, países como Italia y España lamentablemente no tomaron a tiempo las medidas drásticas de distanciamiento social y hoy están cosechando amargas consecuencias en forma de altísimos niveles de contagios y mortalidad. Por usted, por su familia, por nuestra patria, ¡quédese en casa!