¡La peor enfermedad!

Una persona inteligente se repone pronto de un fracaso. Un mediocre jamás se recupera de su éxito”. Lucio Anneo Séneca. La palabra mediocre proviene del latín mediocridad que significa “medio” o “común” es alguien que se queda a la mitad del camino, escaso de valor y mínimamente aceptable para su entorno.

“Juntad mil genios en una reunión y tendréis el alma de un mediocre” José Ingenieros. Una sociedad que vive en opiniones colectivas, sus deseos son los de los mediocres ya que no tienen voz, porque son eco.

La mediocridad está en todas partes se puede respirar, pareciera que se hizo una doctrina el llegar tarde, mentir, traicionar maldecir será la maldición que se arrastra en la cultura por la traición al indio Lempira, es una novela o una realidad pero es la conducta de la sociedad, amañar el derecho a todo; levantando una generación sin convicciones, compromiso y sin sentido de responsabilidad, una sociedad donde se admita a quien adquiere la riqueza de una forma repentina, aplaudiendo su inventiva e iniciativa que lo celebran y denominan como un “ Cerebro” seguimos tirando la basura en la calle exigiendo que la empresa o el gobierno debe limpiar por que pagamos un servicio público pero lo más triste de la mediocridad es tirar la basura que no es de nadie, pero se la tiramos a aquellos que queremos desacreditar.

Mediocridad es ver profesionales que solo tienen el título en la pared pero su ejercicio profesional es con falta de credibilidad, sus prácticas al final revelan esterilidad y deficiencia pero más que eso se escudan en argumentos que son cuentos.

Aunque el camino sea difícil y le llamen loco, los fracasos es de valorarlos eso hará que demuestre con hechos de que está hecha su vida. Si le hicieron trampa y quisieron que pasara ese mal momento, recuerde que usted y Dios es mayoría a trabajar se ha dicho la historia solo recuerda los valientes y no los cobardes. Para ser inmune a esta enfermedad debe vivir en la excelencia aunque el precio sea alto. Eclesiastés 4:4